La prensa nacional valora la gestión de los Mossos desde Madrid

LA GENERALITAT NO DEBE USAR A LOS MOSSOS EN SU PULSO AL ESTADO

Que el Estado coordine la acción de las Fuerzas de Seguridad en Cataluña nos parece una medida razonable y acertada. El rechazo de la Generalitat a aceptar las órdenes de la Fiscalía para crear un mando único policial destinado a impedir la celebración del referéndum ilegal del 1-O constituye un insólito e inaceptable ejercicio de desobediencia. Parece evidente que Puigdemont continúa sin freno su espiral de deslealtad. Sin embargo, utilizar a los Mossos como punta de lanza en su pulso con el Estado supone cruzar una línea roja que no sólo pone en riesgo la libertad y los derechos de los catalanes, sino de los 17.000 agentes de este cuerpo.

Familias rotas por el soberanismo

Lo más dramático que ha ocurrido en Cataluña desde que el nacionalismo derivó de forma delirante hacia el independentismo ha sido, sin lugar a dudas, la división de la sociedad. Una vez contenido el golpe institucional diseñado desde la Generalitat, debe ser prioritario recomponer socialmente Cataluña, mediante la sustitución de las políticas del odio por las de la reconciliación.

EL MUNDO 3 Editorial

EL ESTADO IMPIDE QUE LOS MOSOS PARTICIPEN EN EL GOLPE INDEPENDENTISTA

La asunción por parte de Interior de las funciones de coordinación de los Mossos d’Esquadra supone de facto la intervención de un cuerpo cuyos responsables políticos estaban actuando con tal grado de deslealtad, que adoptar el mando se había convertido en una necesidad imperiosa para garantizar el orden. Sin duda, era imprescindible impedir que sigan formando parte activa del golpe independentista. No se trata de un episodio más de «represión» del Estado, sino de la necesidad de garantizar la seguridad pública y los derechos y libertades que la Generalitat había vulnerado. La Generalitat y todos los responsables de su insólita manipulación a la sociedad catalana no habían calculado el poder real de un Estado que se defiende frente a una agresión contra su soberanía. Aún queda una tercera intervención, y quizás sea la más relevante: la educación no debería estar en manos de unos golpistas en Cataluña como instrumento para el adoctrinamiento inmoral y mentiroso de sus niños y jóvenes. Cataluña es recuperable, pero en otras condiciones.

ABC 4 Editorial

LOS MOSSOS DEFENDERÁN EL ORDEN PÚBLICO EL 1-O

La instrucción de la Fiscalía para que el Ministerio del Interior asuma la coordinación de las fuerzas de seguridad en Cataluña no supone retirar competencia alguna a los Mossos d’Esquadra. Por tanto, las injustificadas quejas de la Generalitat no son más que una nueva sobreactuación victimista de los responsables políticos catalanes. La instrucción de la Fiscalía es una medida necesaria ante la posibilidad de que haya que afrontar un despliegue general de efectivos, tanto en defensa del orden público como en el cumplimiento de los requerimientos judiciales en curso.

Retroceso separatista en Cataluña

La encuesta que hoy publica LA RAZÓN confirma la pérdida de apoyo popular al separatismo. Si los impulsores de la deriva secesionista pensaban aprovechar la inevitable reacción del Estado para reabastecer de victimismo su obsesiva propaganda, se está produciendo el efecto contrario, ya que los partidos independentistas perderían su mayoría en el Parlament si hoy se celebrasen elecciones, según el citado sondeo.

LA RAZÓN 3 Editorial

DIFÍCIL SITUACIÓN PARA LOS MOSSOS A UNA SEMANA DEL 1-O

En la escalada en que se ha convertido el pulso entre el Gobierno y la Generalitat sobre el 1-O no hay día en que una decisión no provoque un conflicto. El que el Ministerio del Interior haya asumido la coordinación de las fuerzas de seguridad en Cataluña no hace sino expresar la falta de confianza en la consejería de Interior de la Generalitat y en los Mossos de Esquadra por parte del Estado y viceversa. Y lo más lamentable es que a una semana del 1-O se sitúe a la policía catalana en una posición tan difícil.

EL PERIÓDICO 12

EL DIÁLOGO SE IMPONE COMO ÚNICA SALIDA AL CONFLICTO CATALÁN

A una semana del 1-O, las organizaciones independentistas están dispuestas a mantener la movilización ciudadana en las calles y el Gobierno no parece dispuesto a ceder en su asedio a las instituciones catalanas, lo que abona el terreno a quienes reclamamos una salida dialogada al conflicto. El Estado puede perseverar en su manera de aplicar la ley, más inflexible que sutil. Pero cuanto más lejos vaya por esa senda, más puede alimentar el incendio que dice querer apagar. Ni el Gobierno ni el Govern han brillado por su finezza. Más bien lo contrario. Tienen, por tanto, mucho margen de mejora. Esperamos de los líderes españoles mucha más cintura de la exhibida. Esperamos de los líderes soberanistas que asuman que su desafío al margen de la ley aboca a los catalanes a una situación extremadamente peligrosa. A ojos de una mayoría ciudadana, ya muy preocupada por los efectos negativos del proceso, ganará respeto quien antes dé un paso en la dirección adecuada. Es decir, quien exhiba auténtico coraje y abra de una vez la vía del diálogo.

LA VANGUARDIA 44 Editorial

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