La prensa del día editorializa sobre Cataluña

EL DIÁLOGO QUE NECESITAMOS

«La difícil situación provocada por el desafío independentista en Cataluña (…) va a seguir requiriendo numerosas actuaciones policiales y judiciales en los próximos días, semanas y meses». «Pero los avances en la restauración de la legalidad y del respeto a la Constitución, tan incómodos para todos como necesarios y urgentes ante un golpe a la soberanía nacional como el que vivimos, no pueden sustituir en el momento adecuado el valor de la política y el ejercicio del diálogo democrático. Y queremos subrayar lo del momento adecuado». «Las apelaciones genéricas al diálogo, sin antes fijar sus objetivos y límites, no sólo son inútiles a la hora de resolver los problemas sino que pueden generar expectativas erróneas que dificulten aún más su resolución».

«Para que el diálogo pueda iniciarse y dar frutos, y no se convierta en un mantra sin contenido al que agarrarse cuando no se tiene nada más que decir, son necesarias algunas condiciones». Primero, el diálogo sólo se podrá iniciar cuando «se reconozca la legitimidad del Estado de derecho y la democracia para restablecer la legalidad que quedó dañada en Cataluña el 6 y 7 de septiembre. Sólo a partir del regreso claro al respeto a la ley podremos iniciar un diálogo maduro, sereno y constructivo». «Segundo, el único diálogo realista será el que se estructure en cauces institucionales y transparentes, el que asuma un horizonte temporal amplio (…) pero también con una cierta acotación razonable; y que persiga un mínimo común denominador que debe incluir la pacificación, la lealtad a la legalidad, y sin duda el encaje satisfactorio de Cataluña en una España reformada». En tercer lugar, «es obvio que es necesario reconquistar los afectos e incorporar a los sectores más amplios posibles de la sociedad a un proyecto de transformación común».

En resumen, el diálogo requerirá «tiempo, un mínimo de objetivos compartidos claros; lealtad al bien común por parte de todos los líderes autonómicos; y amplitud de miras para abordar cambios». «Este diálogo no puede emprenderse aún, y nunca podrá emprenderse antes de la restauración inequívoca del Estado de derecho en Cataluña».

EL PAÍS 12. Editorial

LA INACCIÓN DE LOS MOSSOS, UN LASTRE PARA LA SEGURIDAD

«La felonía insurreccional del independentismo no sólo ha supuesto una agresión al orden constitucional. También ha erosionado gravemente los pilares de la convivencia en Cataluña. Y ello hasta el punto de aumentar la tensión callejera, ante la inoperancia y pasividad de los Mossos d’Esquadra». Si ya es grave el clima de confrontación, «aún lo es más la actitud de los encargados de salvaguardar el orden público». «Los Mossos, que ya mostraron desidia en la investigación de los preparativos del 1-O están obligados a preservar el orden público. No es algo optativo. Es una exigencia democrática por mandato judicial». La «contumacia en la desobediencia y el desacato son imprevisibles. De ahí la imperiosa necesidad de mantener el orden público. Un deber democrático del que los Mossos no pueden desentenderse».

EL MUNDO 3. Editorial

COACCIONES Y COBARDÍA EN CATALUÑA

«Los episodios de coacciones, presiones y amenazas vividas en Cataluña en las últimas horas son inadmisibles». «Es evidente que al independentismo le interesan la agitación, las algaradas y la violencia selectiva como último recurso a la réplica del Estado contra su chantaje separatista». Mientras, «los responsables políticos y operativos de los Mossos están incurriendo en una indolencia alarmante que dice muy poco de su espíritu real por cumplir con sus obligaciones operativas y constitucionales». «Lejos de lo que el independentismo intenta hacer creer, no ha dibujado una arcadia feliz libre de España. Muy al contrario, en Cataluña la salvaguarda de muchos derechos y libertades en sencillamente inexistente, y si algo ha ideado es un régimen autoritario basado en la inquina a España. Sin ley no hay orden, y eso es exactamente lo que pretende el separatismo: que los ciudadanos asuman, protegidos en el anonimato de una multitud, que Cataluña es un territorio sin ley en el que las coacciones más cobardes y la estigmatización del discrepante son válidas».

ABC 4. Editorial

SI ES, NO SERÁ COMO SIEMPRE

El mantra del Govern, según el cual el 1-O se podrá votar «como siempre» languidece a marchas forzadas. «La macrooperación policial del miércoles desarboló la cúpula de la Generalitat con capacidad operativa para restituir las piezas caídas y encargar las que quedaban por organizar». «Todo indica que el objetivo político de Puigdemont es ahora llegar al 1-O como sea a sabiendas de que lo que llegue a hacerse el 1-O no tendrá las garantías de siempre pero tampoco las establecidas en la ley suspendida por el TC». «Puigdemont y Junqueras deberían empezar a pensar en el 2-O».

EL PERIÓDICO 14. Editorial

INTOLERABLE PERSECUCIÓN SEPARATISTA

«Que el movimiento separatista catalán puede ser calificado de muchas formas menos de ‘pacífico’ es algo que conocen de primera mano todas aquellas personas que no comulgan en el Principado con las ruedas de molino del secesionismo». «Sólo desde el acatamiento a la ‘ley del silencio’, impuesta por los grupos radicales y alentada desde las propias instituciones, muchos ciudadanos de Cataluña consiguen sortear el riesgo de acabar señalados por el fanatismo». «No sólo los hechos de estos días están confirmando los peores temores (…), sino que la incitación a tomar la calle por parte de los propios dirigentes del Ejecutivo catalán y del Parlament no permite abrigar la menor esperanza de que la situación no evolucione hacia un proceso revolucionario». «Los Mossos tienen que garantizar el orden público y el imperio de la ley contra un separatismo que siempre ha acompañado el atropello y el exceso».

LA RAZÓN 3. Editorial

PUIGDEMONT NO DIALOGA, SÓLO CHANTAJEA

«La coartada del diálogo ha sido hábilmente esgrimida por el separatismo para debilitar la posición del Estado. La propaganda de la Generalitat y allegados ha distorsionado el escenario hasta convertir una monumental falsedad en una realidad que una parte de los ciudadanos de Cataluña ha asumido sin pestañear». «Después del golpe totalitario en curso, el Gobierno, con apoyo del PSOE, mostró de nuevo ayer su disposición a entablar un diálogo con la Generalitat». «La respuesta de Puigdemont a la mano tendida del Estado fue redoblar su ataque contra la democracia con la publicación en internet de la relación de los colegios de votación del referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional». «No hay pacto posible con quien no desea pactar».

LA RAZÓN 3. Editorial

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