El proyecto para islamizar España que financiaba el libio Gadafi

La islamización de Andalucía es el primer paso para la islamización de toda España. Libia financiaba un proyecto en ese sentido, en tiempos de Gadafi con dos medidas: introducir en cada pueblo un “hombre bueno”, un profesor de árabe, educado y culto que se convirtiera en un personaje clave de la vida local. La otra medida es procurar matrimonios de musulmanes con españolas y hacer que las musulmanas tengan el mayor número de hijos o lo que se llamó la “invasión por el útero”. Las musulmanas que residen en España tienen un índice de natalidad seis veces superior a la media española. Es fácil deducir lo que eso puede suponer a medio plazo y la carga suplementaria sobre el sistema educativo, las ayudas sociales y la educación.

Cabe recordar que estos planes han contado con colaboradores espontáneos en España. Al comienzo de la transición, un concejal de Sevilla llegó a proponer que en el sistema educativo andaluz se introdujera como segunda lengua obligatoria el árabe. Don Claudio Sánchez Albornoz, que todavía vivía le dedicó un artículo, indicando que en todo caso, se introdujera el latín, puesto que la herencia cultural esencial era la romana y recordaba el origen y nombre de las ciudades andaluzas desde Córduba a Híspalis. Con sentido del humor concluía que las andaluzas de nuestro tiempo deberían estar agradecidas a los caballeros cristianos que liberaron a sus tatarabuelas del serrallo. También recordaba que la Mezquita de Córdoba se asienta sobre un templo visigodo y éste sobre un ara romana.

Las frecuentes alusiones de Al Qaeda a la “Reconquista de Al Andalus”, es decir,  España, son un anhelo compartido por otros musulmanes menos radicales, pero que asumen como un deber propio contribuir a la recuperación de aquellos territorios donde un día se entronizó el Islam. Sus opiniones (en diversas formas, entrevistas o declaraciones) aparecen en Webislam y en otros de los foros de Internet para la islamización de España. En este sentido, se han aprovechado conferencias y encuentros internacionales, bajo el inequívoco título de  “La educación islámica en Occidente” para explicar los objetivos últimos que han de alcanzar los bueno musulmanes españoles.

Veamos algunas ideas y reflexiones:
Al Ándalus seguirá siendo Al Andalus para los musulmanes de todas las épocas. Eso está ahí, nosotros no lo hemos creado. Aquí tenemos nuestros muertos, que están vivos, a la espera del Día de la Resurrección.
España debe recuperar su parte de identidad islámica que le toca y su puesto privilegiado entre las naciones de cultura árabe. Debe rentabilizar el hecho de tener un patrimonio islámico excepcional, un acuerdo de cooperación entre musulmanes y el estado español que es único y unas autonomías con gran población de musulmanes.
Hay un proyecto muy bonito que se ha presentado a los libios que es financiar el establecimiento en cada pueblo de Andalucía de un profesor de árabe, un hombre bueno y culto que, con paciencia, vaya haciéndose un personaje importante en el desenvolvimiento de la vida de ese pueblo.

El campo andaluz es una mina a la hora de islamizar esta tierra. Tiene un potencial revolucionario impresionante porque nunca ha acabado de ser cristianizado. La mayor parte de estos pueblos cuentan su época de máximo esplendor cuando fueron parte de Al-Andalus… Este proyecto no tendría lugar en una generación ni en dos.
En el diario “El Mundo”, dentro de la Sección dominical “Crónica”, el 28 de febrero de 2010, Martín Mucha y  Antonio Rubio publicaban un expresivo reportaje titulado “Islamismo / invasión por el útero”, en el que se afirma:
“Tened muchos hijos con españolas” es la consigna de Justicia y Caridad, un movimiento islamista que se extiende peligrosamente por España. Con esta frase, que puede oírse en numerosas mezquitas del territorio nacional, se alienta a los musulmanes a recuperar Al – Ándalus constituyendo familias numerosas, en la medida de lo posible con españolas. Y Murcia se ha convertido en un vergel radical.

El referido trabajo periodístico señala que el primer informe sobre este pensamiento islámico que instala en Murcia (pero con ramificaciones en Madrid, Andalucía y Cataluña) se cita en una nota informativa de la Unidad Central de Información Exterior de la Policía de julio de 2003. En el mismo se dice que los miembros de la integrista organización marroquí “Justicia y Caridad” tienen como consigna conseguir la nacionalidad española y generar hijos. Muchos de ellos ya están casados con españolas y todo ello con el fin de irse asentando de cara al futuro.  “Justicia y Caridad”, movimiento fundado por el jeque Abdesalam Yasín, nunca ocultó su objetivo: el “Califato global”. En 2006, el juez del Olmo había advertido: “Es preocupante, sobre todo para la seguridad interior de España, la evolución del islamismo radical en Marruecos producido, principalmente, por los seguidores» de este grupo clandestino. Sus fuentes de financiación son inciertas. Pero se sospecha que parte de ella vendría del narcotráfico y los secuestros”.
La profecía del presidente libio Muamar Gadafi apuntaba en esa dirección: “No necesitamos terroristas ni suicidas. Los 52 millones de musulmanes que hay en estos momentos en Europa se duplicarán en los próximos años hasta llegar a los 104 millones y, posiblemente, habrá un estado islámico en 2050”. Lo importante es reproducirse.
En Andalucía abundan ya las muestras de que se promueven determinados que pretenden identificar su personalidad con el pasado musulmán, obviando las otras culturas desde Tartessos a Roma. En este sentido, Almuñécar, provincia de Granada, en la parte Occidental de la Costa Tropical se encuentra el monumento a Abderramán I. Se recuerda que fue en este lugar donde este personaje  desembarcó proveniente de Gibraltar en Agosto del año 755. Abderramán era un príncipe de la dinastía de los califas Omeyas de Damasco, y huyó de Damasco llegando primero a Ceuta, donde contaba con apoyos de la tribu Nafta, de la que su madre, una esclava bereber cristiana procedía. Desde Ceuta se vino a España buscando apoyos en los sirios residentes en la Península que les eran fieles a su familia, los cuales descendían de los que habían luchado en la conquista peninsular 40 años antes A él se debe la construcción de la Mezquita, en el solar donde se hallaba la basílica visigoda de San Vicente.En este hecho se fundamenta la permanente reclamación que las comunidades musulmanas hacen de la Mezquita.

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