Feijóo destaca el «galleguismo inclusivo y plural» del expresidente de la Xunta

El presidente del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, destacó que frente a los nacionalismos exclusivos Galicia eligió otro camino, “su camino”, un galleguismo inclusivo, plural y adaptado al siglo XXI. E incidió en que el papel de la Comunidad ante los desafíos del Estado de las Autonomías será mantenerlo; “esa es la mejor lección que nos dio siempre el presidente Albor”, dijo, durante la conferencia Galicia y los desafíos del Estado de las Autonomías, dentro del acto de entrega de la Medalla del Trabajo al ex-presidente de la Xunta.

Interpretando el sentimiento de muchos gallegos, Feijóo repudió de este modo el ataque a la legalidad que está viviendo Cataluña y se unió a los demócratas “que, en el Gobierno o en la oposición, le hacen frente con las herramientas de la democracia”. “Lo hago como demócrata, como español y como gallego”, aseveró, expresando su convencimiento de que la democracia prevalecerá como prevaleció frente al golpismo y el terrorismo.

A lo largo de su intervención, el responsable del Ejecutivo autonómico recordó que la breve pero intensa historia del autogobierno de Galicia es la historia de un gran éxito colectivo general en el que desaparecen muros y se tienden puentes. Una idea que quedó condensada en el sentidiño del presidente Fernández Albor.

“Galleguismo inclusivo y nacionalismos exclusivos parten de visiones antagónicas de la pluralidad social. Allí donde unos ven enriquecimiento, vitalidad y libertad, otros perciben una amenaza contra su idea de país homogéneo, pétreo, hermético y cerrado”, abundó.

Feijóo precisó así que el galleguismo del siglo XXI no está afectado por la hispanofobia obsesiva y la eurofobia pugnaz que afectan la algunos nacionalistas que no admiten ni entienden el rico acopio de identidades. Y, en esta misma línea, aseguró que conceptos como independencia, desconexión o autodeterminación son peligrosos anacronismos en un mundo interdependente, conectado y con actores mutuamente determinados.

“Ni Galicia ni Cataluña, ni ninguno otro país dotado de personalidad, puede aspirar a defenderla retrocediendo en el tiempo, sino incorporándose al tiempo presente y compartiendo su ritmo”, aseveró.

 

UN GALLEGUISMO LEAL

 

Asimismo, destacó que el galleguismo que une los gallegos es un galleguismo leal con el marco constitucional y estatutario adoptado por los gallegos. Lealtad que, según precisó, no es sinónimo de sumisión, ni equivale a renunciar a reivindicaciones delante de cualquier instancia que dañe los intereses de los gallegos, pero sí es necesaria para que el terreno político no quede la merced de demagogias que utilizan la fuerza de la desobediencia sistemática como .

Feijóo insistió en “que pretender reformar la Constitución con los que simplemente no quieren ninguna Constitución española es un camino estéril que conduce a la frustración”, destacando la necesidad de no caer en la trampa de comparar el actual y real Estado de las Autonomías con un federalismo ideal, impreciso y, en ocasiones, platónico.

Ya en la clausura del acto simposio Xerardo Fernández Albor y su tiempo. Cien años de un presidente, Feijóo afirmó que en la Galicia de hoy todos los gallegos nos sentimos herederos de su palabra, de su obra y de su sentidiño. “Si España encuentra en Adolfo Suárez el líder idóneo para capitanear la Transición, nuestro país tiene la fortuna de partir hacia la democracia con Xerardo Fernández Albor al frente”, aseguró, precisando que pocos cómo él supieron interpretar con tanto acierto ese carácter sereno, pero efectivo, de los gallegos.

El responsable del Gobierno autonómico aprovechó el desarrollo del acto para destacar la contribución del ex-presidente a las tres grandes realidades de las que formamos parte como gallegos, como españoles y como europeos. En todas ellas, recordó, Albor participa como un hombre de concordia que contribuye a unificar Europa, a unificar España y a unificar Galicia.

Además de esa faceta, el titular de la Xunta quiso referirse también a los valores que van más allá del político, pero que también influyen en la política: “Albor tiene el compromiso sanador de cualquiera buen médico, la mente abierta de todos los europeístas convencidos, el espíritu conciliador que caracteriza a los españoles que miran más al futuro que al pasado, y también ese sentidiño gallego que nos hace ser como somos”, concluyó.

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