Una Diada con 800 mil asistentes menos que en 2014, año del 9-N

El independentismo catalán monopolizó ayer la manifestación que recorrió las calles de Barcelona con motivo de la Diada del 11 de septiembre al grito de «votaremos», a menos de tres semanas del referéndum del 1 de octubre convocado por la Generalitat y suspendido por el Tribunal Constitucional. La Guardia Urbana cifró en un millón de personas la asistencia a la manifestación, cifra que la Delegación del Gobierno rebajó a 350.000.

Precisamente, los diarios coinciden en que la manifestación contó con menor participación que en años anteriores. Como referencia, en 2014, el año de la consulta del 9-N, el número de personas concentradas en la Diada era, segun la policia municipal, de 1,8 millones y para la Delegación del Gobierno eran medio millón.

A la manifestación asistió el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que resaltó que «la fuerza de la gente es el mejor impulso para el 1-O». No participó la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, si bien asistió el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, coincidiendo con el debate sobre si el consistorio barcelonés cederá o no locales para la celebración del referéndum.

Al finalizar la manifestación, se desarrolló otra convocada por organizaciones del entorno de la CUP, que discurrió con incidentes como la quema de las banderas de España, Francia y la de la Unión Europea. A la conclusión un joven rasgó una foto del Rey. La diputada de la CUP Anna Gabriel exigió a la alcaldesa de Barcelona: «Señora Colau, ¡ponga los colegios!». Durante la mañana, en la tradicional ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova, dirigentes del PSC fueron insultados por algunos asistentes.

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