Mienten y mienten mal

Entre desconcertante y penoso resultan todas las torpezas cometidas últimamente por Puigdemont, presidente de la Generalidad, Forn, consejero de Interior y, Trapero, responsable de los Mozos de Escuadra. No es de recibo el mentir tan burdamente pretendiendo distorsionarlo todo y tergiversando los hechos en lugar de asumir las realidades.

Hasta para desvirtuar lo que está sucediendo, es preciso disponer de cierta inteligencia y no actuar tan zafiamente como lo hicieron los tres altos cargos citados anteriormente, quienes tras la comisión de semejantes errores terminaran siendo repudiados por la ciudadanía catalana en base a sus torpes e interesadas intenciones.

Una vez más ha tenido que ser un medio, en esta ocasión “El Periódico de Cataluña” quien levantó y publicó que la policía autonómica había recibido el pasado mayo una alerta sobre el reciente atentado del Estado islámico en Barcelona y para más detalles en La Rambla. Circunstancia que descaradamente negó por dos veces Puigdemont con la absurda arrogancia que le caracteriza, cuyos detalles han sido ampliamente difundidos en todos los periódicos nacionales y extranjeros.

Ahora y para intentar salvar las sucesivas meteduras de pata, La ANC tiene previsto en los actos de la próxima Diada, la utilización de las victimas de los atentados yihadistas dedicándoles un cínico recuerdo, lo que no hicieron en la manifestación del sábado anterior, en la que solo contemplaban el insultar e increpar al Rey, presidente del Gobierno y restantes autoridades.

Mención aparte y para sumar al catálogo de desdichadas ocurrencias de su peculiar “proceso” de desconexión, la Hacienda catalana, desde el 1º de septiembre, se ha planteado el rentabilizar su sistema informático creado para gestionar la recaudación de todos los impuestos generados en su territorio, a través de una docena de nuevas oficinas. Curiosa circunstancia cuando se trata de una comunidad que lleva años siendo asistida por el FLA.

Cataluña puede recaudar todos los tributos, pero a condición de ingresarlos en plazo al Estado. La experiencia habida durante la etapa de Arturo Mas, no fue especialmente beneficiosa por su nefasta gestión. Conviene recordar que con su “bono basura”, tiene cerrado el acceso al crédito según las agencias de calificación. Desde hace cierto tiempo y ahora ya con mayor asiduidad, tenemos que soportar las consabidas amenazas de la celebración del referéndum el 1º de octubre orquestado por el Gobierno catalán y la correspondiente contestación del Ejecutivo español de que tal consulta jamás verá la luz.

El dilema se centra actualmente en que los independentistas ya no pueden frenar su proyecto, ni el Gobierno tolerar mas revolcones si se saltan la Ley descaradamente, lo que obliga a dar una respuesta contundente, siendo el contenido de dicha respuesta la verdadera incógnita. Tal estado de inestabilidad requiere una pedagogía por parte del los dirigentes populares explicando las posibilidades existentes para solucionar la disyuntiva que en este caso son dos: imposición de la Ley de Seguridad Nacional en Cataluña, como medida excepcional para garantizar la defensa de España y sus valores constitucionales, o bien la aplicación del artículo 155 de la Constitución, cuyo contenido resumido indica: “Que si una Comunidad Autónoma no cumpliera las obligaciones de la Constitución o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación de la mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones”.

Rajoy, al parecer, ya comienza a percibir en ciertos sectores del PP y otras fuentes, que se impone un “gesto de autoridad” por su parte y no les falta razón. Los ciudadanos se sienten artos de tanta chulería secesionista, postura inaguantable dado que entre otros motivos, España no se puede permitir el lujo de otro bochorno como el del 9-N. ¡¡Tiempo al tiempo!!

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