Prensa del día: confrontación a las puertas

EL GOBIERNO TIENE QUE HACER CUMPLIR LA LEY EN CATALUÑA

El guion de la trampa nacionalista está escrito y es conocido. Ahora falta saber cuál es el guion del Gobierno para hacer frente al proceso secesionista. Da la impresión de que la respuesta del Estado se mueve en círculo y no avanza, mientras la del separatismo sigue su curso. Ya no es momento de preocuparse por los costes políticos de una u otra decisión frente al separatismo. Todos los poderes públicos tienen el doble mandato de cumplir y hacer cumplir la ley, según sus competencias. Un Estado que no hace cumplir la ley en su territorio deja de ser Estado. Las leyes, si no se cumplen, se imponen. Si el miércoles el Parlamento catalán aprueba la ley del referéndum, quedará claro que la estrategia del Gobierno de Rajoy de limitar la reacción a los tribunales es insuficiente. El Constitucional suspenderá esa ley, pero ya pasó lo mismo el 9-N y al final hubo urnas en las calles. El objetivo de los independentistas es demostrar que el Estado se condena a sí mismo a convivir con una situación insurreccional en Cataluña, a la que no se atreve a poner fin drásticamente. El éxito nacionalista no está en lograr una independencia imposible, sino en disponer impunemente de las competencias que está empleando para agredir a España día tras día.

ABC 4. Editorial

EFICAZ PLAN DE RAJOY CONTRA EL SEPARATISMO

Ante el desafío separatista planteado por la Generalitat de Cataluña, ni el Estado está inerme ni el Gobierno de Mariano Rajoy ha permanecido con las manos cruzadas. Todo lo contrario, los hechos demuestran lo acertado de la estrategia gubernamental, alejada de efectismo y ajustada a los mecanismos de nuestro ordenamiento jurídico, con especial cuidado en mantener la defensa de los derechos de todos los ciudadanos catalanes, a quienes protege la Constitución. Nada hubiera sido más contraproducente que el Gobierno de un Estado de Derecho cayera en las provocaciones de quienes pretenden dinamitar la democracia. La realidad es que ni el Ejecutivo de Puigdemont ni la mayoría soberanista del Parlament han conseguido llevar a cabo ni una sola actuación institucional, jurisdiccional o, simplemente, presupuestaria que pueda llevar a la celebración del referéndum separatista. Todos los intentos han sido suspendidos por el Tribunal Constitucional, al tiempo que el TSJC mantiene bloqueadas las vías logísticas, administrativas y económicas de la organización de la consulta. No solo Rajoy tiene un plan para garantizar la soberanía nacional, sino que funciona.

LA RAZÓN 3. Editorial

EL INDEPENDENTISMO NO DEBE INVOLUCRAR A LAS MEZQUITAS EN SU PROCESO

Desde hace años, el independentismo viene trabajando para atraerse el favor de las comunidades musulmanas de Cataluña. La ANC organiza con asiduidad actos políticos de promoción del separatismo en las mezquitas. Es ésta una relación peligrosa, ya que la instrumentalización de los inmigrantes musulmanes por los independentistas se puede volver en su contra. Para estas comunidades radicalizadas, el independentismo solo ofrece la ventaja de las ayudas económicas que se les otorgan. Es, por tanto, un acto de irresponsabilidad de los dirigentes independentistas permitir el crecimiento del radicalismo islámico. Hay otro dato preocupante: de todas las mezquitas salafistas que hay en España, más de la mitad están en Cataluña. Los diferentes gobiernos de Pujol favorecieron con ayudas económicas la instalación en Cataluña de inmigrantes musulmanes, en detrimento de una inmigración hispanohablante procedente de Latinoamérica. Las consecuencias de esas políticas independentistas las estamos pagando ahora todos los españoles.

EL MUNDO 3. Editorial

No es referéndum, es una trampa (Mariano Gomà. ABC 21) El presidente de Sociedad Civil Catalana sostiene en este artículo que el referéndum no es la solución porque para los separatistas conseguir que se vote es la forma de contaminar a la sociedad destruyendo la convivencia entre ciudadanos y deteriorando las instituciones.

Romper España y el Gobierno (Isabel San Sebastián. ABC 13) Aunque sus voces no traspasen los muros de La Moncloa, hay cinco ministros y ministras abiertamente enfrentados a otros diez por la negativa de estos últimos a parar los pies de los sediciosos.

La sagrada familia (Antonio Navalón. EL PAÍS 10) La única manera de recuperar el tiempo de la política sería que el Gobierno de España y la Generalitat pactaran la celebración de un referéndum, lo que también podría descabezar el sueño nacionalista.

Movimientos tectónicos (Ignacio Camacho. ABC 13) Rajoy se la juega ante el desafío secesionista. El Estado y el Gobierno no pueden perder el pulso: necesitan un triunfo claro, indubitado, inconcuso.

La estrategia del Ejecutivo (Fernando Rayón. LA RAZÓN 15) Rajoy no va a necesitar aplicar el artículo 155 porque el Tribunal Constitucional y sus sentencias le van a permitir utilizar unas medidas ejecutivas suficientes que, en el caso de aplicarse el 155, no lo serían tanto.

Kósovo en Barcelona (Gabriel Albiac. ABC 12) La serenidad del Gobierno reposa en que cualquier intento de secesión unilateral sería hoy más duramente tratado por los organismos internacionales que por el propio país contra el cual busque consumarse.

Prat-Arana: dos tontos (Raúl del Pozo. EL MUNDO 36) Ni la izquierda ni la derecha saben lo que va a pasar, ni los independentistas, tampoco. Todos juegan al póquer del farolero y lo que está claro es que en Cataluña muchos van a seguir a una pandilla de chiflados.

¡No exageren, señorías! (Federico Jiménez Losantos. EL MUNDO 2) No he visto nunca a nadie presumiendo de su capacidad para ser Estado independiente con 16 muertos delante.

Calentar la Diada (Xavier Vidal Folch. EL PAÍS 2) El TC suspenderá la ley que equipara a Cataluña con Kosovo. En realidad es eso, mucho más que votar, lo que se pretendía, y así ya estará la gasolina emocional dispuesta para el lunes próximo, la Diada del 11 de septiembre.

El fracaso del nacionalismo catalán (José Ignacio Torreblanca. EL PAÍS 13) El secesionismo catalán ha caído en la tentación del supremacismo moral y cultural.

De voladuras y constituciones (Juan Manuel de Prada. ABC 12) Lo que los separatistas pretenden es la voladura de la comunidad política; y tal crimen no habrían podido ni siquiera concebirlo si no lo hubiese amparado la Constitución.

Pluralidad antinacional (J. María Carrascal. ABC 14) La pluralidad de la nación con la que el PSOE intenta resolver el problema territorial de España no lo resuelve. Si no hay un compromiso común y cotidiano, no hay nación.

El viaje a ninguna parte (Enrique López. LA RAZÓN 4) Cuando se está del lado de la ley se es más fuerte y se tiene la razón. Ante ello, no caben dudas ni posturas vacilantes y, mucho menos, equidistantes: o se está en la defensa de la Constitución o contra la misma.

La bestia y los cazadores (Antoni Puigverd. LA VANGUARDIA 21) La mayor parte de los catalanes saben que el problema tenía diagnóstico fácil y podía ser resuelto con el diálogo y la negociación.

La yihad separatista (Francesc-Marc Álvaro. LA VANGUARDIA 12) La voluntad de utilizar el yihadismo contra el independentismo viene de antiguo. Algunos quieren generar polémica sobre la actuación de los Mossos d’Esquadra en torno a los atentados del 17-A ¿Por qué?

PODEMOS DEBE ABANDONAR EL AUTORITARISMO

Las comisiones de garantías de los partidos son el principal sostén de la democracia interna dentro de las organizaciones y garantes de su buen funcionamiento. De aquí el estupor que están provocando los intentos de la dirección de Podemos de acabar con la independencia de su Comisión de Garantías y su feroz empeño en deshacerse de su presidenta, Olga Jiménez, por haberse atrevido a ejercer sus funciones de forma honesta y profesional. Sostiene Jiménez que los estatutos aprobados por la dirección de Podemos el pasado mes de julio se desvían del mandato aprobado por los militantes en el Congreso de Vistalegre II. Y lo hacen, primero, porque introducen un régimen sancionador para los militantes, por ejemplo, ante las filtraciones a la prensa y, segundo, porque conceden a la dirección instrumentos de intervención tan amplios y discrecionales sobre las direcciones regionales que se teme que se puedan usar para reprimir a los disidentes o, incluso, para descabezar a las direcciones territoriales que osen desafiar las órdenes de la dirección de Madrid. Estos hechos revelan una vocación centralista y claramente autoritaria de Podemos y de sus actuales dirigentes.

EL PAÍS 12 Editorial

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