Prensa del día: La Generalitat contra el Gobierno

RAJOY DEBE SER APOYADO POR LOS CONSTITUCIONALISTAS FRENTE AL ‘PROCÉS’

La primera batalla de la guerra jurídica de la Generalitat contra el Gobierno en su desafío al Estado se librará cuando el Pleno del Parlament se reúna para aprobar de forma exprés la Ley del Referéndum y, posteriormente, el Govern firme el decreto de convocatoria del 1-O. Se producirá así una desobediencia flagrante a los mandatos del Tribunal Constitucional a la que el Gobierno tiene que dar una respuesta inmediata. Lógicamente, el Consejo de Ministros y el Tribunal Constitucional suspenderán todas las decisiones adoptadas desde Cataluña, con lo que se habrá activado el choque de trenes. A partir de ahí, el Gobierno tiene preparados dos caminos. Uno es aplicar el artículo 155; el segundo es activar la Ley de Seguridad Nacional para «garantizar la defensa de España y sus valores constitucionales». El Gobierno decidirá la vía a seguir, pero lo que debería quedar fuera de toda duda es que Rajoy debería contar con el apoyo de todas las fuerzas constitucionalistas, especialmente del PSOE y de Ciudadanos. Dejar solo al Gobierno y no ofrecer al independentismo una respuesta unívoca y contundente en este momento clave de desafío al Estado es dar alas a los que quieren romper España.

EL MUNDO 3. Editorial

LOS SECESIONISTAS TENDRÁN QUE AFRONTAR EL FRACASO Y SUS CONSECUENCIAS

A medida que se acerca el 1-O, hay que transmitir a la opinión pública la absoluta seguridad de que las instituciones del Estado tienen instrumentos legales suficientes para frenar cualquier ataque a la democracia española. Si la estrategia política de La Moncloa para afrontar el desafío secesionista, moderada en la forma y firme en el fondo, pudo suscitar dudas en algunos, son pocos los que ahora no reconocen que la prudente actitud del Gobierno, ha servido para desenmascarar el sectarismo y la falta de voluntad de diálogo del Gobierno catalán. Llegados, pues, al momento de la certeza, que no es otra que la prevalencia de la Constitución y la Ley por encima de cualquier intento de destruir la unidad de España, los impulsores del absurdo secesionista tendrán que hacer frente a la realidad de su fracaso y a las inevitables consecuencias. En estas circunstancias, donde las contradicciones del Govern no tienen vías aparentes de solución, no es de extrañar que los distintos protagonistas busquen salidas propias, atentos a sus intereses de partido ante la certeza del fracaso.

LA RAZÓN 3. Editorial

LA SOLVENCIA ECONÓMICA DE LA GENERALITAT ESTÁ MINADA

Los independentistas catalanes no hablan de la colosal deuda pública que heredarían todos los catalanes en caso de independencia, ya que Cataluña es la autonomía más endeudada de España con más de 75.000 millones de euros, lo que equivale al 35,2% de su PIB. Los años de despilfarro e ineficiencia en el manejo de las cuentas públicas han dado como resultado un abultado déficit y una creciente deuda, que han minado por completo la solvencia de la Generalitat, motivo por el que el Gobierno central tuvo que acudir al rescate mediante el Fondo de Liquidez Autonómico para garantizar el pago de los sueldos públicos y la prestación de los servicios esenciales. A la cantidad anterior hay que sumar los 4.700 millones de deuda de las entidades locales catalanas y los 2.000 millones que deben sus empresas públicas, con lo que la deuda autonómica asciende a un total de 82.000 millones de euros. Y los independentistas ocultan en su ley de transitoriedad que, en caso de independencia, Cataluña tendría que asumir otros 183.000 millones de la parte proporcional que le corresponde en la deuda de España. Su proyecto de república catalana nacería, pues, con una deuda pública próxima al 124% de su PIB, lo que haría inviable su sostenibilidad financiera.

ABC 4. Editorial

Entrar en la trampa (Soledad Gallego-Díaz. EL PAÍS Ideas 9) Entrar en la trampa y cerrar l apuerta: es lo que el Gobierno de la Generalitat pretende que hagan los catalanes, con su insistencia en celebrar un referéndum de independencia el 1-O. Están recorriendo a marchas forzadas el camino de la devaluación de las normas democráticas con el pretexto de la independencia.

La nave de los locos (Francisco Rosell. EL MUNDO 2) No conviene acudir al engañoni por parte de una derecha un tanto alelada y una izquierda que, en su inmensa torpeza, se adhirió con entusiasmo ignorante a la creencia de que nacionalismo y progresismo eran casaderos.

A las cinco de la tarde (Arcadi Espada. EL MUNDO 6) Nada ha tenido en España tan buena prensa como el nacionalismo y, en especial, el nacionalismo catalán. Durante cuatro décadas el nacionalismo ha sido el punto de vista correcto y moderno de las cosas.

El Gobierno teme ya dos pactos radicales del PSOE tras el 1-O (Carlos Segovia. EL MUNDO 14) El escenario para el que se prepara el Gobierno es que Junqueras intente evitar la inhabilitación en la organización del 1-O y gane después las elecciones autonómicas en pacto con las huestes de Ada Colauy el PSC con visto bueno de Sánchez e Iglesias.

Está en sus manos (J. Pablo Colmenarejo. ABC 5) Rajoy busca una justificación que no le hipoteque futuras decisiones para encontrar una ventana abierta en lo que ahora mismo es un callejón sin salida. Su futuro depende de cómo se resuelva el drama político del 1-O.

El día siguiente (Ignacio Camacho. ABC 15) El Gobierno haría mal en conformarse con un empate, en creer que el choque con la realidad detendrá el proceso. Además, entrará en juego otra variable, de rango nacional, que es la operación de desalojo de Rajoy.

El día 3 saldrá el sol (Lola García. LA VANGUARDIA 20) La arriesgada apuesta del independentismo se dirime el 1 de octubre próximo, como dice Puigdemont, pero también Rajoy puede pagar su empecinamiento en negar la existencia de un problema político real.

Diez días, ni uno más (Isabel García Pagan. LA VANGUARDIA 22) Rajoy admitió en su discurso de investidura que había que hacer algo con Cataluña, aunque no sabía ni qué ni cómo, y ahí sigue. Pero es que el independentismo lleva siete años fraguando su gran oportunidad.

Los vascos (Enric Juliana. LA VANGUARDIA 26) Iñigo Urkullu es el único dirigente que en estos momentos aboga por lo imposible: un pacto sobre Catalunya antes del 1 de octubre.

La oración de los dinosaurios (Llàtzer Moix. LA VANGUARDIA 36) Los independentistas catalanes, estimulados por unas entidades soberanistas hiperactivas hasta la toxicidad, ven a sus rivales como españolistas, unionistas, colonos, súbditos o cosas peores. Es una manera de estigmatizarlos cual enemigos.

La estrategia blanda de Rajoy (José Antonio Zarzalejos. LA VANGUARDIA 38) Este pasado agosto el independentismo ha cometido errores políticos de envergadura que sitúan al Gobierno en mejor posición para afrontar el desafío del 1 de octubre.

¿Cuándo se jodió el Perú? (Joan Tapia. EL PERIÓDICO 7) ¿Cuándo derrapó el independentismo? El independentismo derrapó al proclamar que el 48% de los votos le permitía exigir un Estado.

ES NECESARIO INVESTIGAR EL 17-A PARA ACLARAR ERRORES

Dos semanas después de los atentados del 17-A es tal el grado de politización y turbiedad del debate que hay que elevar el foco y apelar a todas las instituciones implicadas para que iniciar un análisis sosegado y global de los fallos cometidos en todos los eslabones de una cadena que es colectiva y que como tal debe seguir funcionando. Todo atentado es un fracaso de los servicios de seguridad. Un fracaso que no significa culpa, sino responsabilidad consustancial a su tarea. No se trata tanto de dilucidar a posteriori si se podría haber evitado un golpe, sino de prevenir los siguientes. De ahí que sorprenda el empeño del Govern catalçan y de la dirección de los Mossos en esquivar el debate y atribuir los análisis críticos a campañas con intencionalidad política. Exigir la máxima transparencia es una obligación: no hacerlo sería negligente e irresponsable. Sobran las acusaciones cruzadas, la mala fe y las culpabilizaciones extemporáneas. Se necesita la búsqueda de puntos ciegos que permitan desde la honestidad arrojar en ellos luz para el futuro. Las preguntas se acumulan y urge a todos sumar esfuerzos para un análisis que nos libre con más eficacia de las amenazas por llegar.

EL PAÍS 12. Editorial

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