La secesión, en los editoriales de la prensa nacional

LA GENERALITAT Y LOS MOSSOS SE REVUELVEN CONTRA LOS MEDIOS PARA TAPAR SUS ERRORES Y EVITAR RENDIR CUENTAS

«Confunden la Generalitat y la dirección de los Mossos los papeles que desempeñan las fuerzas de seguridad y la prensa en la sociedad». No es el posible fallo policial al no juzgar creíble la alerta de un posible atentado en La Rambla lo que ahora está en cuestión – que debería dirimirse en una investigación de amplio espectro que abarque a todas las fuerzas de seguridad implicadas – «sino la embestida de las autoridades catalanas contra la libertad de expresión y contra quienes les lleven la contraria, a los que atribuyen una falaz campaña de desprestigio contra los Mossos». La Generalitat y la autoridad policial «se revuelven contra los medios para tapar sus propios errores», sin percatarse de que «lo que desprestigia a los Mossos no es la información periodística, sino negarse a rendir cuentas como si un cuerpo policial democrático estuviera por encima de la obligación de responder a las legítimas preguntas de la sociedad». Comparar la investigación del trabajo de la policía catalana «ante los múltiples y graves errores detectados» con un intento de desprestigio «es uno más de los síntomas de autoritarismo de los que está haciendo gala la Generalitat». Tanto el consellerForn como Trapero repitieron una y otra vez que la alerta fue desestimada por el Estado, «arrojando a Madrid la responsabilidad y el reconocimiento que tanto les cuesta contemplar cuando se trata de gestionar los logros». Conjurar el peligro de convertir el atentado del 17 de agosto en un campo de batalla política «debería ser una urgencia ineludible y una responsabilidad de primer orden que no se vislumbra en la actuación de la Generalitat».

EL PAÍS 10. Editorial

CONFUSIÓN Y MENTIRAS PARA OCULTAR ERRORES INADMISIBLES

Conforme se van conociendo más detalles de la actuación de los Mossos d´Esquadra en relación con los atentados de Barcelona y Cambrils «va quedando en evidencia que los líderes independentistas han querido instrumentalizar torticeramente a su favor la tragedia de La Rambla». «Queriéndose presentar como un cuerpo de seguridad modélico han mentido y han creado intencionadamente confusión sobre algunos hechos en lugar de asumir con humildad errores que pueden llegar a ser comprensibles». El presidente de la Generalitat mintió «conscientemente, en un gesto de arrogancia y de desprecio hacia las víctimas y a toda la ciudadanía». La actitud del mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, es «inadmisible» en un cargo público, queriendo «amedrentar a la prensa para seguir ocultando la cadena de errores cometidos antes y después de los atentados».

EL MUNDO 3. Editorial

EXCLUIR LA SEGURIDAD DE LA BREGA POLÍTICA

«Más allá de los hipotéticos errores u omisiones atribuibles a los Mossos o a otros cuerpos de seguridad, es obvio que este debate se enmarca en otro superior: el que está provocando la agria pugna entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno español». «Esta disputa, que envenena todas las horas de la vida catalana y de la española, se emplea como campo de batalla donde se trata de debilitar al rival y a sus equipos, lo cual es lamentable». La seguridad «no debe utilizarse jamás como arma de brega política», sería «un error estúpido, además de peligroso». Una de las primeras obligaciones de los gobiernos es garantizar la seguridad de sus ciudadanos. En esto «no caben flaquezas ni excepciones ni divergencias».

LA VANGUARDIA 14. Editorial

SEPARAR A LOS MOSSOS DE LA POLÍTICA

«Las sinceras y merecidas muestras de apoyo que han recibido los Mossos por parte de la población tras el 17-A no pueden ocultar que este cuerpo está siendo objeto de interesados cálculos cara al referéndum independentista». Ante este intento de mixtificación «hay que ser tajantes: ni la política debe condicionar el trabajo profesional de los Mossos ni los políticos deben escudarse en la policía autonómica para disimular sus carencias o errores». La rueda de prensa de Forn y Trapero «fue un ejercicio de esfuerzos mal dirigidos, y en lugar de sus invectivas contra EL PERIÓDICO deberían haber abundado en las gestiones realizadas tras el aviso procedente de EEUU y en por qué hasta ahora lo habían negado». Las revelaciones de este diario persiguen «poner luz donde no la había, para que los ciudadanos estén bien informados y tengan su propia opinión» y, sobre todo, «contribuir a que un mejor conocimiento del terrorismo haga más difíciles nuevos atentados». El mismo objetivo que tienen los Mossos, «a los que hay que exigir que la brillante gestión de la información tras el 17-A tenga continuidad. Y sin manejos políticos».

EL PERIÓDICO 6. Editorial

LA GENERALITAT MINTIÓ SOBRE EL 17-A Y DEBE RESPONDER POR ELLO

El consejero de Interior, Joaquim Forn, «se esforzó en vilipendiar al mensajero y en desatar teoría conspiranoicas al hablar de montaje y de campaña para desprestigiar a los Mossos. Nada de esto es cierto, claro, sino una sonrojante y burda tentativa de capear el temporal y trampear la verdad. Porque la realidad se resume en que Puigdemont, Forn y Trapero mintieron para que los ciudadanos de Cataluña no conocieran que se pudo hacer más y mejor en la prevención de los atentados. Ciudadanos, PSC y PP pidieron la comparecencia de Forn en el Parlament, pero eso «no puede reemplazar la necesidad de que se afronte una investigación parlamentaria en una comisión especial sobre los atentados y la gestión política y operativa de los mismos por parte de los dirigentes de la Generalitat. Hay demasiados agujeros negros en el relato de esas jornadas y un buen número de conductas que merecen ser analizadas y cribadas».

LA RAZÓN 3. Editorial

ES HORA DE ATAJAR LA SECESIÓN

La sublevación contra el Estado del Parlamento de Cataluña y la Generalitat es «insólita y aberrante en el ámbito occidental». Los golpistas «quieren derogar la legalidad española para imponer una nueva y autoritaria en nombre de un imaginario deseo del pueblo catalán, que en su mayoría rechaza esa ruptura». «Ningún Estado democrático del nivel del nuestro ha tolerado ni toleraría una insumisión así». Los separatistas han dado pasos para armar su república «frente a un Estado siempre a rebufo, que intenta reconducir tardíamente hechos consumados. El Gobierno carece de un discurso estimulante en defensa del valor de España». la «propaganda y acoso social de un nacionalismo xenófobo ha dividido de manera crítica a los catalanes». «La mayoría de los españoles se sienten indefensos y enojados, no entienden a qué espera el Gobierno para actuar». Los ciudadanos, incluidos «millones de catalanes que se sienten españoles, contemplan con perplejidad y desasosiego la impunidad con que avanza el separatismo». «Con una Generalitat rescatada por el Estado, los impuestos de todos sufragan el proyecto de propaganda y diplomacia rupturista». «No basta con que el Gobierno afirme que todo está controlado». «Urge actuar, activar todos los mecanismos de que dispone un gran país para defenderse, incluido el artículo 155 de la Constitución». Por otra parte, «la deriva del PSOE de Sánchez dificulta la respuesta», ya que «en lugar de hacer piña contra el golpe se dedica a repartir culpas entre el Gobierno y los sediciosos». Aun así, «el Ejecutivo dispone de sobrados mecanismos legales y discursivos como para frenar este insólito desorden, cuyas primeras víctimas son los propios catalanes». «Desde ABC abogamos por que se actúe sin más demora para atajar la sublevación. Un Estado no puede renunciar a la más elemental de sus funciones: hacer cumplir la ley y defender los derechos y libertades de sus ciudadanos».

ABC 4. Editorial

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