La prensa opina sobre la CIA, los Mossos, la «izquierda desnortada» y Podemos

MENTIRAS CONTRA LA SEGURIDAD COMÚN

«Una cosa es la negligencia operativa para la interpretación, detección y respuesta a una amenaza advertida por la CIA a los Mossos d´Esquadra y otra distinta, igualmente muy grave, es mentir pública y deliberadamente hasta en tres ocasiones para descargarse culpas y responsabilidades». «Tratar de matar al mensajero es de una inmoralidad política insoportable». «Tomar como rehenes de una mentira a todos los catalanes y al resto de españoles refleja que el independentismo ha hecho de la mentira y la manipulación un modo de vida». «Mayor irresponsabilidad no cabe si su objetivo no solo consiste ya en romper España, sino en jugar con la seguridad de millones de personas como si sus vidas fuesen irrelevantes». «No tiene límite la bajeza con que la Generalitat utiliza el terrorismo para obtener algún tipo de rédito político». Haber hecho caso omiso de los avisos de un servicio secreto con la credibilidad del estadounidense «es un error político y operativo sin perdón posible». «No es solo la mentira. Es la necesidad de encubrir una negligencia letal con argumentos falaces lo que ha convertido la gestión de la Generalitat en un escándalo público. Cataluña no está en buenas manos».

ABC 4. Editorial

ATAQUE A UN PERIÓDICO INTACHABLE

Tanto el consejero de Interior de la Generalitat, Joaquim Forn, como el mayor de los Mossos, José Luis Trapero, «se han equivocado gravemente al alentar las insinuaciones de una supuesta campaña de prensa, orquestada por no se sabe quién, que han puesto en la diana de los extremistas de toda laya al director de El Periódico de Cataluña, a cuenta de una información veraz y contrastada». «Como pago a un comportamiento digno de todo elogio», Enric Hernández – que conoció la existencia de la alerta antiterrorista de la CIA para Las Ramblas en mayo y decidió, previa consulta con las autoridades policiales de Cataluña y con la Generalitat, no publicarlo para no perjudicar las investigaciones ni sembrar graves alarmas públicas – «ha sido insultado desde una tribuna pública». Ni El Periódico de Cataluña ni el resto de los medios de comunicación que se ha hecho eco de la información «han establecido relación de causalidad alguna». «Si alguien ha podido dañar la imagen de la Policía autónoma catalana es, precisamente «quienes desde la propia Generalitat han manipulado conscientemente los hechos para sus propios fines. Son los mismos que azuzan la persecución pública de quienes discrepan del separatismo y no se avienen al silencio. En Cataluña hay, sin duda, un grave problema para la libertad de expresión».

LA RAZÓN 3. Editorial

LA IZQUIERDA RADICAL DESNORTADA EN CATALUÑA

«Más allá de las repercusiones internas que provoque la presencia de Pablo Iglesias en el acto paralelo a la Diada que prepara Cataluña en Comú, no deja de sorprender la confusión ideológica que trasluce tanto el propio acto en sí, convocado en Santa Coloma de Gramanet, como su alegada justificación: la defensa de la soberanía del pueblo catalán en Cataluña, en el Estado y en Europa». Esta postura «trata de eludir la cuestión principal de lo que se discute en Cataluña, envolviéndola en un discurso vacío de contenido y lleno de los lugares comunes del populismo radical». La «oferta de componendas al separatismo no le dará un solo voto de más a Podemos, por mucho que se envuelva en bellas palabras que no significan nada».

LA RAZÓN 3. Editorial

IGLESIAS QUIERE UN PODEMOS EN EL QUE NO QUEPA LA DISCREPANCIA

Modificar de forma unilateral y sin aviso previo los Estatutos emanados del último congreso de Podemos es lo que ha realizado «sin ningún pudor» Pablo Iglesias aprovechando el mes de agosto. «La iniciativa de Iglesias y de su Ejecutiva es un fraudulento golpe de timón que muy poco tiene que ver con la democracia interna en una formación política». El líder de Podemos «ha decidido unilateralmente cambiar la composición de la Comisión de Garantías para hacerla más afín y asegurarse también el control de las medidas disciplinarias contra los críticos». «Toda una contradicción en un partido que se dice asambleario y que afirma que cede el poder a las bases». Iglesias «ha dado muestras otra vez de gestionar el partido de forma autoritaria». «Se ha convertido en la casta que dijeron que venían a erradicar».

EL MUNDO 3. Editorial

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