España y el salafismo


Desde hace años, los informes sobre el avance del salafismo en Europa señalan a España como el punto de referencia de esta doctrina, tanto por sus relaciones con Arabia Saudita o Qtar, financiadoras de la inmensa mayoría de las mezquitas que existen en España, sin el menor control con carácter general, salvo casos muy aislados. “España es el anillo final del salafismo en Europa”. La frase aparece escrita en un informe confidencial de la fiscalía italiana, fechado en 2001, y resume la formidable implantación que tiene en esta doctrina entre nosotros. España es, junto a Francia, su base europea más cómoda y productiva.

Los informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Comisaría General de Información de la Policía y la Guardia Civil definen a España como “retaguardia”, “vivero de reclutas” y “fuente de financiación constante” de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Existe un número crecientes de investigaciones abiertas ahora en España sobre terrorismo islamista tienen su punto de mira en este grupo

El citado informe de las autoridades italianas recuerda cómo desde finales de los años noventa los dirigentes en Europa de las células de Hassan Hattab, entonces líder del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), acababan refugiándose en España atraídos como un imán. Los miembros de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) cuentan con numerosos “hermanos” presos en las cárceles españolas. Varias decenas de lo reclusos que en la actualidad están preventivos o cumplen sus condenas pertenecen a esta organización, según señalan fuentes penitenciarias. La mayoría son argelinos, marroquíes y tunecinos.

En  el “Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España” que rige las relaciones de cooperación del Estado con las Comunidades de confesión musulmana establecidas en España, integradas en dicha Comisión e inscritas en el Registro de Entidades Religiosas se señala, a efectos de las mezquitas. A todos los efectos legales “son Mezquitas o lugares de culto de las Comunidades Islámicas pertenecientes a la «Comisión Islámica de España» los edificios o locales destinados de forma exclusiva a la práctica habitual de la oración, formación o asistencia religiosa islámica, cuando así se certifique por la Comunidad respectiva, con la conformidad de dicha Comisión”. Gozan por tanto de “inviolabilidad”,

El acuerdo define a los imanes como “las personas físicas dedicadas, que, con carácter estable, se dedican a la dirección de la oración, formación y asistencia religiosa islámica y acrediten el cumplimiento de estos requisitos mediante certificación expedida por la Comunidad a que pertenezcan, con la conformidad de la Comisión Islámica de España”. En ningún caso las personas expresadas en el número anterior estarán obligadas a declarar sobre hechos que les hayan sido revelados en el ejercicio de sus funciones de culto o de asistencia religiosa islámica, en los términos legalmente establecidos para el secreto profesional. Asimismo se contempla que los imanes sean inscritos en el régimen general de la Seguridad Social.

Lo que opinan los musulmanes moderados: Pero para entender este asunto, nada mejor que lo que escribe y opina un español converso al Islam, Abdul Karim Mullor, pero que mantiene una postura analítica, crítica y resuelta frente al salafismo y especialmente frente a los actuales dirigentes de las comunidades musulmanas en España. Abdul es una persona culta, profesional viajado y residido por Europa.

“Yo creo –escribe- que es hora de hacer un frente común para denunciar toda la podredumbre que se enseña en determinadas mezquitas, muy grandes y famosas de España; es hora de demostrar que toda esa ideología terrorista confluye en uno, dos o tres paises bien determinados (Arabia Saudita, Turquía y Qatar). Ha sido, especialmente repugnante para mí ver como cadenas como TV5 y la Sexta han llamado a entrevistar a un tal Mohamed Said Alillech y a un tal Hussein al Ouariachi, que son dos estómagos agradecidos de los sauditas, y quienes han aprovechado la ocasión para dárselas de buenos, cuando ellos están en la base de las enseñanzas ideológicas cuyo culmen es el terrorismo·
Karin apunta directamente a los focos del salafismo: “Mezquita de M30 en Madrid, mezquita de Fuenlabrada, Malaga; centros salafis, centros del Tabligh; todos esos lugares son universidades de la ideología fundamentalista. Musulmanes como un servidor, que ha aprendido el Islam de las fuentes, y no de la política, no hay muchos; y es una pena ver como se nos olvida y echa a un lado. Por otra parte ¿qué hace España vendiendo armas a la cuna del Terrorismo (Arabia Saudita)? ¿Qué está pasando? ¿Cuando alguien va a demostrar que está interesado en poner freno a esta masacre? Yo estoy indignado, muy indignado, porque España es mi país, los españoles son mi gente, y unos canallas están extendiendo el terror. Somos los españoles quienes debemos estirpar esto; ahora bien, desde la raiz, de cuajo, de una vez. Y ya he dicho dónde está el problema; pero ¿quién me va a escuchar? ¿Está la vida de los inocentes condicionada a relaciones internacionales comerciales”.

Conviene recordar que el salafismo tiene un doble perfil: por un lado, movimiento religioso, por otro político, con el objetivo de volver al Islam original, tal y como predica la doctrina del wahabismo saudí. Se basa en la interpretación rigorista de Corán y la Sunna. Su expansión se debe a la falta de control, especialmente en España, gracias a la progresiva apertura de mezquitas, financiadas por Arabia y Qtar.


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