Cómo somos los gallegos


En la comparecencia del presidente del Gobierno ante la Audiencia Nacional, Benítez de Lugo, abogado de la acusación particular, le reprochó que respondiera “a la gallega” a una pregunta y Rajoy, que va sobrado en estas lides, le replicó que “la contestación tiene que ser gallega porque no la podría hacer a la riojana”.

Bueno, los gallegos estamos acostumbrado a que periódicamente nos apliquen viejos tópicos, casi siempre negativos. Políticos como Pere Macías y Rosa Díez –”Zapatero es gallego en el sentido más peyorativo del término”–, personajes de la farándula  como Almodóvar, que nos tachó de analfabetos y brutos, y otros personajillos se ríen de nuestro acento o utilizan viejos clichés, como el de la escalera, para decir de los gallegos que nunca se sabe si suben o bajan. “Non nos entenden, non”, dice una secuencia de nuestro himno.

“¿Cómo somos los gallegos? Depende”, es el título de un opúsculo escrito por Manuel Guisande que no persigue penetrar en el alma galaica para desentrañar nuestra manera de ser más profunda,  sino que en una serie de artículos cuenta, en clave de humor, la forma que los gallegos tenemos de enfrentarnos a distintas situaciones y, después de salir airosos, sus reflexiones aportan algunas claves que contribuyen a esclarecer nuestra variada y rica personalidad.

Conocí a Manolo Guisande hace unos años cuando era redactor  de las páginas de sucesos en La Voz de Galicia. Entonces TVE emitía la serie Colombo protagonizada por Peter Falk y Guisande tenía algún parecido con aquel detective despistado y olvidadizo. Una gabardina similar le confería el aspecto de periodista distraído, pero buen observador  y campechano, como Falk.

Este libro suyo tiene el valor añadido de que se gestó  en una  aldea de Oza dos Ríos y “está escrito desde el conocimiento  de los gallegos auténticos, los que viven en aldeas y pequeños pueblos, porque es en esos lugares donde realmente está la idiosincrasia gallega, la esencia”.
En esas aldeas, perdidas al pie de las montañas o en el fondo de los valles, aún se conserva y transmite todo aquello por lo que el pueblo gallego se reconoce y se da a conocer a los demás,  la manera que tenemos de vivir, nuestros pensamientos, creencias, sentimientos y convicciones sobre la existencia,  convivencia, esperanza y amor.
Esto es lo que entendemos por cultura en su más amplio significado, aquello que nos define como pueblo que, en parte, recoge el libro de Guisande.


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