“Faltan unos trámites”

El presidente del Gobierno declaró en la Audiencia Nacional el miércoles pasado en calidad de testigo y, según la mayoría de los analistas, dejó algún pelo en la gatera, pero salvó la cabellera.

Pero tanto como la comparecencia del Presidente llamó la atención que nada más acabar su declaración, aparecieran los líderes del PSOE y de Podemos para pedir su dimisión leyendo sendos comunicados escritos desde hacía días, dijera lo que dijera el testigo.

Esta oposición -igual que la oposición en Galicia- tiene un problema: su proyecto de país es una obsesión enfermiza por echar a Rajoy de la Moncloa al que consideran culpable de todos los males del país -¡piove, porco Governo!- para acabar con sus políticas “concebidas para hacer sufrir a los ciudadanos”, un discurso que prendió y sitúa a Rajoy en la diana a la que apunta medio país.

Cuenta Francesc De Carreras que allá por los años sesenta estudiantes de Derecho de Madrid pidieron al Decano que la Facultad hiciera un pronunciamiento para echar a Franco y el dirigente les dijo que estaba de acuerdo con ellos, pero “para eso faltan unos trámites”. Sostiene De Carreras que estamos ante un caso parecido, “se trata de invertir el procedimiento: primero los trámites y después echar a Rajoy o, mejor dicho, si los trámites se hacen bien, los electores españoles en las próximas elecciones no darán la mayoría al PP”.

Rajoy y su gobierno cometieron muchos errores, pero le salva que enfrente ni PSOE, ni Podemos son partidos cohesionados, les falta “el trámite” de presentar un programa de gobierno alternativo y las veleidades de sus líderes, que tienen prisa por alcanzar el poder y compiten por atacar al presidente, ni inspiran confianza, ni son garantía de estabilidad. Con estos y más déficits es difícil verlos como alternativa de Gobierno.

El ex primer ministro italiano, Mateo Renzi -político de su generación- acaba de publicar “Avanti. Por qué Italia no se para” y critica a la “izquierda que se construye por oposición y nunca por propuestas, destinada a ser espectadora de gobiernos de los demás”. Sobre la izquierda española dice: “En España, después de la victoria congresual de Pedro Sánchez, teórico del choque frontal contra los populares de Rajoy, la izquierda se ha dividido entre la oposición dura y pura al gobierno de los populares y una abstención más suave: Discuten sobre como oponerse, no sobre como gobernar”. Un buen diagnóstico de la oposición española.

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