Arenas movedizas


Siempre se ha dicho que los políticos profesionales, los que cobran del erario público y disponen de grandes prebendas para defender su puesto de trabajo, tienen que disponer de unos pies estables asentados en el territorio, la tierra firme, que les otorga la fuerza y el poder para seguir mandando a la hora de hacer las listas lectorales, colocar a sus colaboradores/amigos, o disponer de una serie de beneficios que no se consiguen en el día a día con un trabajo y con una nómina normal.

En los últimos tiempos comprobamos como un colectivo de políticos catalanes deambulan por arenas movedizas muy peligrosas que los van a deglutir a su incierto interior por no respetar el derecho de todos –¡SÍ, DE TODOS!– los españoles que estamos protegidos por la Constitución que nos hemos dado de forma democrática, abrumante y mayoritaria, y que los catalanes, entre ellos los ahora independentistas, apoyaron y abrazaron de forma muy masiva con sus papeletas de referendo.

Sigo pensando lo mismo que hace muchos meses cuando comenté este mismo tema: O participamos todos los españoles o no tiene valor ni moral ni legal lo que nos quiere imponer un grupúsculo desnortado de políticos catalanes que se mueven con pies de barro y están originando una gran fractura entre los que viven en aquella comunidad autónoma otrora líder, próspera, y el gran cordón umbilical con Europa, y que en estos momentos camina hacia un precipicio y en caída libre en el vacío de la legalidad.

Los independentistas con pies de barro encabezados por ese presidente, Carles Puigdemont Casamajó que lo fue por los pelos, que bailan al son del ritmo que les imponen y tocan los de la CUP, siguen moviéndose por esas arenas movedizas de la mentira, de las falsa promesa, del fraude de ley del referendo como norma suprema y que por el momento no han firmado – ¿quién será el que se arriesgue a una inhabilitación?- que quieren poner en marcha a sabiendas de que en menos de 24 horas será declarada ilegal.

Las arenas movedizas de los últimos meses en las que se mueve el Gobierno catalán, tuvo su máxima representación y teatralidad, con urnas de atrezo, en un teatro, al viejo estilo de las comedias, para intentar derogar el Estado en Cataluña. Las bambalinas, la tramoya, los telones, son para lo que son: disfrutar algo más de una hora de una representación y no para envolverse como si fueran la bandera del independentismo. Los pies siguen siendo de barro, las arenas siguen siendo movedizas y el cerebro cada vez tiene menos neuronas…,y también cada vez hay más figurantes como en las grandes obras teatrales.


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