Cuatro años de la tragedia

Hoy hace cuatro años de la tragedia de Angrois con 80 familias dolidas por la muerte de ese número de usuarios del Tren de Alta Velocidad que procedía de Madrid y que entró en la curva muy por encima de la velocidad permitida.

También fué y sigue siendo el día de la solidaridad extrema de los vecinos del barrio periférico de la capital de Galicia, que se hicieron con cuanto pudieron para acceder al interior de los vagones y evacuar a los heridos, que en muchos casos no fueron más que para cubrir dignamente a los fallecidos.

Alrededor de las 20:41 horas, el tren Alvia 04155 procedente de Madrid-Chamartín que transportaba 218 pasajeros y con final de trayecto en la ciudad de Ferrol, descarriló en la curva conocida como «A Grandeira», situada aproximadamente a unos 3 km de la estación de Santiago de Compostela,​ en el punto kilométrico 84,4 de la línea de alta velocidad Olmedo-Zamora-Galicia.​ Aunque posteriormente, el presidente de Renfe indicó que no lo considera de alta velocidad.

Como consecuencia del descarrilamiento, las dos cabezas tractoras,​ los dos furgones diésel y los ocho coches se salieron completamente de la vía causando la muerte de 80 personas.e Señales y Frenado Automático (ASFA), diseñado en los años 1970, que consiste en proporcionar información puntual al maquinista —órdenes de las señales y limitaciones de velocidad temporales— mediante dos balizas instaladas en la vía, la primera 300 metros antes de la señal y la segunda a la altura de la señal. Este sistema da un preaviso de señal, y en algunas circunstancias realiza un frenado automático de emergencia, como en el caso de señal de parada no atendida.​

 

Previamente en la vía, aunque sólo para parte de los trenes, hay disponible el sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS)/sistema de Control Ferroviario Europeo (ETCS), con transición al ASFA antes de la curva del siniestro. El ERTMS es un sistema más avanzado y completo que el ASFA en la medida en que realiza una supervisión completa de la velocidad del tren en todo momento. Dependiendo del nivel de ERTMS que esté instalado en la vía y el tren, avisará al maquinista de las limitaciones de velocidad y le impondrá la obligación de frenar —de no frenar, el sistema frenaría el tren con el freno de servicio y si éste no fuera suficiente lo haría con el freno de urgencia— (ETCS nivel 1) o realizará de manera automática el frenado para cumplir con las órdenes de las señales (ETCS nivel 2).2​ Sin embargo, el convoy siniestrado no utilizó el sistema ERTMS disponible antes de la curva sino únicamente ASFA en todo el recorrido, como es habitual en los Alvia por problemas de compatibilidad con ERTMS.

Durante la inauguración del tramo Orense-Santiago de Compostela —tramo correspondiente al lugar del accidente—, técnicos del Ministerio de Fomento catalogaron la curva del accidente como «curva difícil».

LAS VÍCTIMAS

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Miguel Ángel Cadenas, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, informaron de que el número de víctimas se elevaba a setenta y nueve personas —setenta y tres localizadas en el lugar del accidente y seis fallecidas en diferentes hospitales gallegos—, aunque el Delegado del Gobierno en Galicia elevó la cifra a setenta y ocho fallecidos, sin descartar que el número pueda aumentar debido al estado grave de alguno de los heridos.27​ En la medida del paso de las horas, la cifra final se elevó a ochenta fallecidos, pero el 26 de julio la policía científica rebajó el número a setenta y ocho, ya que había restos humanos que inicialmente se pensaba que correspondían a personas distintas siendo de la misma fallecida. Además, ciento cuarenta y cinco personas resultaron heridas.

A primera hora de la tarde del jueves 25 de julio la conselleira de Sanidad anunció que del total de heridos, noventa y cinco personas seguían ingresadas —treinta y seis en estado crítico—. También, del total de fallecidos hasta ese momento, se identificaron cincuenta de ellos mediante huellas dactilares o por autopsia.​

A las 22:00 horas de ese mismo día, aún faltaban por identificar trece cadáveres debido al trabajo lento y laborioso del mismo y continuaban ingresados ochenta y cinco heridos, treinta y tres de ellos en estado crítico.​ Al día siguiente, por la mañana faltaban por identificar seis cadáveres.

 

 

 

 

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