Si el espejo de la madrastra me dice que soy mayor, tate


A uno, o sea yo, le gusta hablar para que me entiendan, y cuando una sola  persona  no sabe qué es eso de “tate”, acudo a la oferta  de diccionarios digitales, que nos presentan  vía Internet. ¡Mira que hay, cómo cabrán tantos en la pantalla del ordenador!.  Por el nombre me quedo con lexicoon.org/es/tate,que suena bien pero servidor empieza mal con esta respuesta “Tate es el nombre con el que se conoce a la Galeria Nacional de arte británico y arte moderno en Inglaterra”. Si no me cogiera en una fase de indiferencia hacia casi todo, gritaría: “Gibraltar español”. Voy a otro informante de confianza, no hago mas que consultarle en los últimos tiempos, es.thefreedictionary.com/%C2ºa1tate!. Como su sabiduría sea tan larga como el nombre hemos acertado. Me quedo con la primera acepción, que es fetén: “Indica asombro, sorpresa o extrañeza ¡tate, qué me cuenta!”. Exactamente lo que yo buscaba para hacer verbo mi pensamiento. No hablo de “sujeto, verbo y predicado”.  Empiezo con una cursilería  y vaya usted a saber cómo termino. Cantando en gregoriano, como el pintor del mural “Apertas”,  es decir Antón Pulido. Dejemos el peloteo al amigo y correligionario en varias historias.

Me encuentro a una mujer de mediana edad, que me dice venir de Cataluña, porque no hay sitio en el mundo que manejen mejor  los cuentos. Ahora un tal Pep Guardiola, como no soy aficionado al fútbol me ha costado hacerle la ficha a Pep, que tiene mas cuentos que Perrault, pero de peor calidad.  La señora me trae a la memoria a La Belga, de la calle Marqués de Valladares aquí en Vigo –el dato dedicado a los de fuera, que no tienen obligación de conocer el callejero vigués-, establecimiento cerrado hace bastante tiempo y que ofrecía en su fachada espejos cóncavos y convexos, y entrabas en el azogue mismamente como eras, pero salías gordo en demasía o mas flaco que Don Quijote, se me había olvidado poner a Sancho como representación de la gordura, subido en su burra, que le vi el sexo, aunque sea mas difícil que averiguar el del burro.

Al fin di con la identidad de la señora que quería aprender de Pep. ¡Tate, es la madrina de Blancanieves!. No tengo seguridad de que la buena mujer traiga debajo de las sayas a los 7 enanitos o los 7 magníficos, o sea Fraga, Fernández de la Mora, Silva Muñoz… Una letra como cambia una palabra, y si añades una coma, ainda máis: “Silba, Muñoz” y  acudiría al llamado que dicen algunos por llamada, aquel Miguel Muñoz que hizo negocios futbolísticos con el Real Madrid y el Real Club Celta, que creo que algunos no quieren la 3ª República, para que no pierdan la realeza tantos y tantos clubes de foot-ball, que luego era fútbol y, si me puedo sincerar me quedo con balompié.  Aquí también es Real el Club Náutico, que consiguió el título en su primera fase: 1906-1909, desde donde dio el salto hasta que en 1926 renació, o sea que nació de nuevo.
Vale ya, que parece que nos pasamos al “Viaje al pasado de Vigo”, que presentamos aquí mismo los jueves, o sea un día como hoy.

Veía  a la individua como era, de madrina-mala, con la faltriquera, receptora de un trasvase –con la mala prensa de los trasvases de ríos en este país- de esto y de aquella, los 14, o sea mitad enanitos mitad magníficos y aún le hizo sitio al espejito-espejito, que le dijo a la mala que en su Reino –la República sería para ese amigo fraternal y colega de página, Fernando Ramos- había alguien mas bella, y esa era Blancanieves, servida en su soledad, sin los pequeños del cuento. Y fue entonces cuando se produjo el evento, palabro que ahora se emplea para definir cualquier acontecimiento de medio pelo o con marquesa que compra los complementos en Loewe, Por estar en Serrano, que además de ser un general juguetón con la realeza femenina, es el nombre de una calle tan cara que no sé si cobrarán por mirar. El espadón le hizo mas de un pase y mas de 10 a Isabel II, que tiene un canal  a su nombre, donde el agua no llega para tapar las supuestas corrupciones. Pobre Reina, si era un putón verbenero, pero teniendo por padre a Fernando VII, que según la canción infantil usaba paletó y a un marido dudoso de la entrepierna, llamado Francisco de Asís, un santo. Cuantos infantes, no reales, sino del vulgo, habrán dicho lo de paletó sin saber lo que era. Los sabios de Wikipedia lo aclaran: “una especie de levita, por lo común algo más larga y más holgada que las comunes que suele llevarse sobre el frac, levita, etc.”.

Pues sí, vino la madrina nefanda y me dijo que soy muy mayor, que a mí hizo que me sintiera viejo. En fin, ante esa tesitura uno empieza a dudar de la perdurabilidad de los pensiones, la mía la cobro desde marzo de 2007.¿Será de Puigcerdá la madrina, o quizá  de Ripollés, pero que no venga con el rollo de la consulta vinculante, que yo en seguida pienso aquello tan antiguo de:”Diga 33”, que medido en euros es mucho menos de lo que suelen endosarle como trapicheos muy rentables para la “honorable” familia Pujol.

Ayer mismo, cuando ando con prisas para termiar este “Entra”, leo una noticia aí titulado: “Disidentes. El precio de la discrepancia en la Cataluña nacionaista”. Nos hacen la puñeta y aún se quejan.

 


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