Puigdemont fracasa en su intento de movilizar el voto exterior

Según destaca EL PAÍS en su portada, dos de los planes más importantes de la Generalitat para el referéndum ilegal del 1 de octubre, el fomento del voto de los catalanes en el exterior y el sufragio electrónico, han fracasado. El primero pretendía favorecer la participación de unas 285.000 personas, pero solo se han inscrito 5.000. El proyecto para permitir el voto por Internet está parado y sin opciones viables de arrancar.

Estos planes frustrados, según el diario, han creado divisiones en la Generalitat y han agrietado su relación con entidades soberanistas como la Asamblea Nacional Catalana. El registro de expatriados se creó en 2014 para sumar a este colectivo al 9-N.

Las presiones de la ANC consiguieron que Raül Romeva, consejero de Asuntos Institucionales e Internacionales, pusiera en marcha una serie de iniciativas para activar de nuevo este caladero de votos ante el 1-O, pero las desvinculó de la consulta para evitar posibles acciones judiciales del Gobierno central. La ANC sostiene que esa prevención es lo que ha hecho fracasar la movilización.

La posibilidad de que el Parlamento catalán sea capaz de sacar adelante una ley que regule el voto electrónico, por otra parte, es bastante remota. Los expertos consideran que no solo el calendario es un problema, sino que la falta de garantías jurídicas impediría también su aplicación. Tanto desde la Consejería de Exteriores como desde la ANC se asume ya en privado que no va a ser viable poner en marcha esa ley de voto electrónico en tiempo y forma.

En paralelo, el Gobierno catalán busca a juristas extranjeros para integrar una comisión de expertos que vele por las garantías legales del referéndum de independencia que quiere celebrar el 1 de octubre y que le dote de prestancia internacional tras el desmarque de la diplomacia. Ese grupo de trabajo, cuya constitución pactó Junts pel Sí con la CUP en 2016 pero aún no se ha creado, debería avalar el eventual censo de votantes, la conformación de las mesas electorales y la campaña del sí y del no.

En este contexto, según revela LA VANGUARDIA, un informe de la ANC apela a moderar el lenguaje para evitar la desafección de los ciudadanos. La sectorial de psicólogos de la entidad, dice el diario, recomienda definir como dependentistas en lugar de unionistasa aquellos catalanes que prefieran permanecer en España.

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