Censura

Dicen los dirigentes de Podemos que el objetivo de la moción de censura que hoy se presenta en el Congreso es echar del Gobierno al Partido Popular, «que está poniendo en riesgo nuestra democracia». Y lo hacen en un momento especialmente crítico para un partido debilitado por la corrupción.

Pero no hicieron algo tan elemental como buscar antes los apoyos imprescindibles para garantizar el éxito de su medida. Tan siquiera parece que se hayan preocupado en exceso de buscar el respaldo de sus bases, como se deduce del descenso de participación en la consulta a sus inscritos, que quedó muy por debajo de las expectativas que se habían fijado.

Decir después de tomar la iniciativa que si el PSOE presenta su propia moción ellos retirarán la suya suena a improvisación y añade argumentos a quienes aseguran que la iniciativa estaba encaminada a debilitar más a un PSOE liderado por Susana Díaz. Y fortalece la tesis de quienes aseguran que la dirección de Podemos sigue encasillada en un esquema de oposición alejada de la posibilidad real de ser alternativa de gobierno y por eso las encuestas de las últimas semanas coinciden en situarlos a la baja.

Entre los dos precedentes que se han recordado exhaustivamente estos días, todo apunta por ahora a que, lejos de emular la que sirvió a Felipe González de prólogo a su gran victoria del 82, puede estar más cerca de la que años después enterró las expectativas de Hernández Mancha.

 Nadie duda de que Podemos ha generado esperanza e ilusión en una gran parte del electorado. A partir de hoy sabremos si su actual dirección está a la altura de las expectativas o la ola formada por un viento especialmente propicio le viene grande.

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