Actitudes

Hay actitudes que alimentan la esperanza de que el fanatismo asesino no logrará vencer a quienes solo quieren convivir en paz con los demás seres humanos.

Actitudes como la del español desaparecido después de abalanzarse, armado con un monopatín, contra uno de los terroristas que apuñalaba a una mujer en el sangriento sábado londinense. O la de los policías que corrieron a enfrentarse con los atacantes con la única ayuda de sus porras. O la de los clientes de algunos bares que lograron poner en fuga a los atacantes que acuchillaban a víctimas indefensas lanzándoles vasos y sillas.

Actitudes como la de la mujer que reunió en Manchester a adolescentes que huían aterrorizadas para refugiarlas en un hotel. O la de los taxistas que transportaron gratis a personas que trataban de ponerse a salvo del furor asesino.

Actitudes que recuerdan a la de las personas que se lanzaron a las vías en el trágico 11M madrileño a auxiliar heridos pese a que podría haber más bombas. O la de los bomberos del 11S neoyorquino que se lanzaron escaleras arriba a rescatar personas de las torres que los aplastarían en su caída.

Son esas actitudes las que dan esperanza, frente a las de quienes quieren levantar muros inútiles y se aíslan en torres doradas mientras alientan negocios con estados que aplastan las libertades al tiempo que proporcionan financiación a las cuevas en las que se cultiva el fanatismo asesino.

La decidida actitud de los miles de jóvenes que superan un más que lógico miedo para llenar estadios en conciertos de homenaje a las víctimas.

La actitud de los que vencen su miedo con solidaridad es la que alimenta la fe en el futuro.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar