La victoria de Macron, en los editorales de la prensa nacional

MACRON NO LO TENDRÁ FÁCIL

Los desafíos que tiene Macron son enormes. Su gran tarea será rescatar a sus conciudadanos del malestar que les aqueja. No lo tendrá fácil. Sus propuestas son amplias. Regeneración de la vida pública con mayor control de gastos, simplificar los procedimientos para las pequeñas y medianas empresas, reducir el número de funcionarios y reforzar la educación primaria son algunas de ellas. Todas buscan recuperar la confianza, flexibilizar la economía y aumentar la competitividad. Es el camino para generar una dinámica social distinta. Además, el presidente electo tendrá que conformar en tiempo récord una mayoría parlamentaria que secunde sus reformas. Es (caso inédito) un presidente sin partido y, seguramente, sólo mediante acuerdos con otras fuerzas políticas logrará el apoyo a sus políticas y, de rebote, poder pisar fuerte en Europa. El refuerzo de la eurozona es el gran proyecto del ganador en estas elecciones.

EL PAÍS 14. Editorial

EL ÉXITO DE MACRON ALIVIA A EUROPA

La victoria de Macron y el resultado del Frente Nacional son una enmienda a la totalidad del establishment. El fenómeno lo estamos viendo en buena parte de las democracias occidentales. Los partidos clásicos son vistos por los ciudadanos como parte de sus problemas, no como la solución, y el populismo capitaliza bien el descontento. En Francia, el partido conservador y el socialista han sido arrastrados por el descrédito del sistema mismo. Macron es una incógnita. Mas allá de sus promesas electorales, su primer reto es demostrar talento y capacidad para asumir las cinchas del poder. Macron debe transformar su movimiento en un verdadero partido y tener un buen resultado en las elecciones legislativas, si no el liberal se podría ver en la tesitura de presidir Francia sin gobernarla. Por su parte, Bruselas gana tiempo, pero si la UE quiere alejar el fantasma del populismo tiene que tomar medidas urgentes.

EL MUNDO 3. Editorial

LA VICTORIA DE MACRON, UN TRIUNFO BALSÁMICO

Mientras los conservadores se han debilitado tratando de acercarse a los votantes de extrema derecha y los socialistas han hecho lo mismo con los de extrema izquierda, las mayorías les han abandonado a ambos, y ha ganado quien ha hecho una oferta ideológica situada en una zona equidistante de ambos. Las sociedades europeas son moderadas y premian a los que son capaces de agrupar mayorías alejándose del extremismo. El aumento de la abstención revela, sin embargo, la existencia de malestar social que es necesario afrontar, en Francia y en los demás países europeos, con reformas políticas y económicas que permitan la pervivencia de los sistemas democráticos en este entorno de incertidumbre. Ahora socialistas y republicanos deben tomar conciencia de su responsabilidad conjunta porque la verdadera segunda vuelta será en junio, en unas elecciones legislativas que deben servir de palanca al partido de Macron y que, por primera vez, se celebrarán con un Jefe del Estado sin maquinaria política propia.

ABC 4. Editorial

FRANCIA APUESTA POR EUROPA

La victoria clara de Macron significa el compromiso del pueblo francés con la construcción de una Europa unida. En estas elecciones se ha dado una contraposición de dos escalas de valores: la del mundo abierto, con una economía de mercado libre e igualdad de derechos de los ciudadanos, y la del retorno a la falsa seguridad de las fronteras nacionales y del proteccionismo económico. Macron no va a tener una tarea sencilla, por el desafío económico de un país que no ha modernizado sus estructuras institucionales y empresariales al ritmo necesario; y porque es un presidente sin formación política. Sus votos han sido préstamos de la derecha y de la socialdemocracia para frenar a sus respectivos extremos, ambos abiertamente antieuropeos. Las elecciones legislativas de junio cristalizarán en un Parlamento fragmentado y con los partidos tradicionales en baja. Pero hoy lo importante es que Francia será dirigida por un hombre alejado de los extremos que es un europeísta convencido.

LA RAZÓN 3. Editorial

FRANCIA, UN PAÍS DIVIDIDO

Macron llega al Elíseo con una Francia dividida en tres partes muy radicalizadas: una es la del sistema que, como Bruselas, respira aliviada tras vencer al radicalismo populista. A ésta pertenece Macron. Una segunda Francia que es la que ha votado a Le Pen, un sector que ya no cree en el sistema y exige una vuelta a los orígenes de la gran Francia para los franceses y con el franco como moneda. Y existe una tercera formada por los franceses castigados por la crisis y las políticas de austeridad, que se ha quedado sin referentes políticos y que no ha ido a votar o ha votado en blanco o de forma nula porque no confiaba en ninguno de los dos candidatos. Es el sector al que llaman Francia periférica. La enfermedad de Francia es una epidemia en toda Europa: la de los sectores populares y clases medias en decadencia, sin perspectiva de futuro, que reniegan del sistema y pasan a engrosas el radicalismo y el populismo. En esta situación, Macron es la última oportunidad de que el sistema se reforme a fondo para devolverles la confianza perdida, o el ejército de los periféricos les pasará por encima.

LA VANGUARDIA 24. Editorial

MACRON CONSIGUE UNA VICTORIA EXCEPCIONAL

El peligro de que la presidencia de Francia cayera en manos de la ultraderecha xenófoba y antieuropeísta se ha evitado. Y lo ha hecho posible un candidato nada convencional, joven, de vida breve en política y sin un partido detrás; por eso su victoria es excepcional. Pero Macron no puede relajarse. El próximo mes los franceses vuelven a votar para elegir la Asamblea legislativa. Muchos de los que le han dado ahora su voto lo han hecho no porque estén de acuerdo con sus propuestas, sino para cerrar el paso a la extrema derecha. Lo que votará este sector en junio es una incógnita, y serán ellos quienes decidan con qué mayoría tendrá que gobernar. Macron tiene que sacar a Francia de su estancamiento económico. Las medidas que propone serán dolorosas y encontrarán oposición en la extrema derecha y en la extrema izquierda. Esta victoria también da un respiro a Europa. Se pueden ver los resultados como un retroceso del populismo en la UE, pero no hay que engañarse: mientras sigan las causas que originaron la desconfianza de los ciudadanos en Europa, el peligro seguirá.

EL PERIÓDICO 8. Editorial

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