Triángulo socialista


El domingo Susana Díaz elidió la capital del Estado para presentar su candidatura a la secretaría general del PSOE. Bien aconsejada, ha decidido que la puesta en escena debe proyectar la centralidad característica de un partido con implantación territorial en todas las comunidades. Pachi López, quien también viene de la escuela de esa idea de gran partido, hizo lo mismo y proyectó desde Madrid su opción.

Curiosamente, estas dos candidaturas, que pueden estar apoyadas por los aparatos y estructuras socialistas de sus comunidades se apartaron de ellas. Fue Pedro Sánchez, el candidato sin tierra, quien utilizó Dos Hermanas, teórico feudo de la presidenta de Andalucía, para lanzar al viento su opción. Una forma de erigirse en torpedo contra quien se supone poseedora del poder del aparato.

Desde ahora queda configurado el triángulo de las primarias más decisivas de la historia de la socialdemocracia española. El PSOE vive su peor momento interno. Está a la misma distancia de la ruptura que de refundarse y volver a crecer para alcanzar el Gobierno del Estado y propiciar los cambios sociales que demanda la sociedad del futuro. ¿Pero, escucharemos durante esta confrontación argumentos ideológicos, que vayan más allá de los personalismos y las estrategias? Me temo que no.

Las tácticas y el oscurantismo se han apoderado de una organización que sólo transmite a la sociedad desánimo y confusión. Las primarias debieran de ser un ejercicio para contraponer ideas dentro de las filosofías de izquierda. Sin embargo cuanto hemos escuchado en los prolegómenos no ha pasado de esfuerzos por arañar o mantener cuotas de poder interno. De demostrar la capacidad para obtener avales y votos gracias al cainismo, a favor o en contra de la persona en función de su representatividad o proyección pública. Nada más.

De este modo el triángulo socialista, despejada la duda, que nunca lo fue, de la salida a la arena de Susana Díaz, queda configurado por dos lados divergentes y un tercero de comparsa. Escucharemos hablar de las bases contra el aparato -viejísimo argumento- como si de un crecimiento o mengua de la democracia interna se tratara, cuando en realidad la lucha es por el dominio del aparato. Simplemente.

Lo que les gustaría a muchos socialistas de base y millones de simpatizantes de izquierda es escuchar el anuncio de la refundación del PSOE del siglo XXI, sobre el pilar de las ideas y no del funcionamiento que, como hemos visto en otros partidos emergentes, al final siempre acaba utilizando los mismos métodos con olor a tocino añejo.

La socialdemocracia española ha demostrado hasta ahora una resistencia muy poderosa en solitario. Por tanto se equivocará si al elegir a sus líderes lo hace pensando en un futuro de la mano de otros, o en una resistencia numantina sin otras armas que las murallas, o en la contemplación del pasado glorioso como consuelo. Gane quien gane, después de las primarias el PSOE, además de un congreso más, o aborda la refundación o no levantará cabeza.


© 2011 Galega de Comunicación e Información, S.L.U. - Aviso legal - Contacto