Ni come ni deja comer


Ha dicho el portavoz del grupo municipal socialista en A Coruña, José Manuel García, que “si volviéramos atrás, tal vez no dejaríamos que Ferreiro gobernase en solitario”. A buenas horas, mangas verdes, se podría bien decir echando mano de la expresión popular que se utiliza cuando algo llega tarde y ya no sirve para nada. Lamento estéril.

Ya hizo mal apoyando a quien no había ganado las elecciones locales de hace un par de años. Aún hizo peor, en efecto, no entrando en el gobierno local y quedándose fuera para funcionar como oposición. Y ha rematado la faena negándose a presentar junto con el Partido Popular una moción de censura con ocasión de la moción de confianza perdida por el alcalde Ferreiro. Los presupuestos han salido adelante con un mes más de retraso del que ya acumulaban y de forma automática en virtud de lo establecido por el artículo 197 bis de la ley de Régimen electoral general.

Es decir, que el Partido Socialista ni come ni deja comer. Habiéndose negado a cualquier contacto con el PP para superar la crisis municipal ha practicado el célebre “no es no” que, por lo que se ve, anida y abunda no sólo en las altas esferas del partido, sino también en las organizaciones territoriales y locales. “No estaba en nuestra hoja de ruta –ha explicado el portavoz socialista- formalizar con el PP algo más allá del rechazo a la moción de confianza”.

Eso ya se ha visto. Mucha explicación no hacía falta. Alega que para el PSOE no es mejor escenario poner en el gobierno al Partido Popular que tener a Ferreiro porque “la ciudad votó mayoría de concejales progresistas”. Mucha gracia me ha hecho siempre la facilidad con que el socialismo recolecta votos ajenos cuando no puede hacer valer los suyos propios. Lleva las cuentas como mejor conviene. Pero lo que no vale es presentarse por separado para luego contabilizar como conjunto. Argumento de mal pagador, podría decirse.

En todo caso, en mayo de 2015 la ciudad no votó progresismo. Votó entre nueve opciones de partido: en las urnas ganó el PP, la Marea Atlántica se quedó con la miel en los labios y el Partido Socialista, tercero, con seis de 27 concejales, se situó doce puntos y 15.000 votos por debajo de los dos primeros.

Saca pecho el alcalde Ferreiro diciendo que no hay alternativa al gobierno de la Marea, cuando lo cierto es que él continúa donde estaba por un automatismo legal y por la colaboración prestada por el PSOE, corresponsable por partida doble de la parálisis de la ciudad: primero, por haber coadyuvado en su momento a colocar al frente de la misma a un puñado de activistas sin experiencia, y segundo, por no haber movido un dedo ahora para revertir una situación difícilmente sostenible.


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