Galleó con el capote y dijo a Ortega: “hay gente pa to”


¿A qué distancia estamos de los ocho grandes planetas? Habría que hacer muchas cuentas, y nuestro objetivo es relativamente próximo, porque vamos al planeta de los  toros, el noveno, si se quiere. Supongo que una de las razones del calificativo, está en el traje de luces, que la prenda brilla mas o menos como algunas  estrellas distantes, que la mas cercana está a 39´9 y once ceros, según legacy.spitzer.caltech.edu. El nombrecito es casi tan largo como  la distancia a las susodichas estrellas.
De mis inicios  a una cierta “mayoría”  de edad, los quince años cumplidos en Madrid, es el doble recuerdo de los novillos que toreaban los que querían entrar en la plaza de Vista Alegre y las sesiones dobles del Cinema España, desaparecido hace tiempo, según me dicen. En el coso, o sea, la plaza, parece que cobraban a los nuevos y solo les pagaban cuando lo hacían de manera que atrajeran al público. El cine estaba en la calle de General Ricardos esquina a Irlanda y esta perpendicular a Inglaterra.  Calles de correrías infantiles, ingenuas. No sé cómo el Gobierno de Franco,  que decía que Gibraltar era una fruta madura que caería en cualquier momento, cómo y por qué permitía la colonización de nuestro callejero. Además éramos víctimas de los que llamábamos los de la Pérfida  Albión, los británicos que como consuelo para los futboleros –nunca lo fui-, nos habían traído lo que los súbditos de Su Graciosa Majestad llaman foot- ball.
El caso es que los toros, ya que mi madre había sido educada por un sacerdote tridentino, o sea del Concilio de Trento –allá por mil quinientos y pico-, una de esas marchas atrás que de vez en cuando da la Iglesia,  mi madre había dicho que nada de nada, que no habría mas novillos Sabe Dios qué fue esta vez, pero se ponía el hábito de cualquier santo para que, por ejemplo,  servidor aprobara Latin.
La segunda experiencia taurina fue en el período 23.98,1963 y 10,01,1965, que tengo la vida laboral a mano. En aquel tiempo pude ver en la plaza de Pontevedra –donde estuve por motivos de trabajo- , a un muchacho que cuajaría, Sebastián Palomo Linares, y a un payaso, “El Platanito”. En los dominios de los Dominguín aprendí la anécdota que encanbeza este artículo. Gallear, naturalamente, lo hace “El Gallo”, Rafael se llamaba en esta caso, y era torero. Cuando supo que José Ortega y ¨Gasset  se dedicaba a la filosofía, dijo: “Hay gente pa tó”.
De mi experiencia taurina en la ciudad del Lérez me queda una foto. Recuerdo haber ido a la plaza, con el poeta,periodista y luego senador Manuel Cuñas Novás, acompañado de su esposa y del fotógrafo Antonio Gabriel, que vivió en Madrid y llegó a ser jefe de gráficos de El País, y de Camilo Gómez otro cámara que trabajó para “Diario de Pontevedra”.
La tercera y última experiencia taurina fue en Madrid (16.06.88-13.07.91), que seguía llevando conmigo la vida laboral fotocopiada.  La empresa de comunicación en la que trabajaba,  buscaba tener mas figuras en su palco que las que había en el de al lado. Unas veces ganábamos y otras perdíamos en este pugilato. Mi esposa fue alguna vez con compañeras del medio y yo disfruté del ambiente, entre otras cosas siguiendo las peripecias de los del tendido del 7, célebres. Ellos y la música, que sonaba de vez en cuando, nos animaban tanto o mas que el festejo.
No voy a meterme en el barrizal de toros sí, toros no, me limitaré a reproducir  una expresiva historia, que he leído del mundo taurino, lo tengo subrayado en un libro. El “Cossío” es un monumento a la historia del toreo, en todos los aspectos, obra de José María y el apellido citado en la que tuvo colaboradores, no era tarea para un hombre solo. A su hermano Francisco Cossío Martínez  (Sepúlveda-Segovia,1887-1975), periodista y escritor, le pulblicaron póstumamente “Testigo de una época”, en Austral de Espasa Calpe, Madrid 1988, donde se recoge “El tendido”, un artículo difundido en 1925. Cuenta la anécdota del sufrimiento de un caballo, destrozado por la gran paliza que le han dado en la plaza. El  encargado de trasladar al animal recibe ayuda por parte del público,  los que quieren a acabar con el equino, para que no sufra . “(…) Una voz increpa –escribe Cossío, “Bestia, mas que bestia. A la cárcel”. Cossío termina: “Este hombre  está ronco porque toda la tarde se la ha pasado pidiendo ¡caballos!”. Esto es lo que llamaríamos la doble moral. Que aparece en nuestras propias vidas vidas en mas casos de los que quisiéramos
Esta primavera parecen no abundar las noticias taurinas. El viernes pasado, día 24, Zabala de la Serna, hijo del cronista taurino  por excelencia, Vicente Zabala, publica su crónica en “El Mundo”, desde Castellón. Allí, un toro de Cuvillo que salió bravo. Sebastián Castella y José María Manzanares triunfaron por todo lo alto. Era la tercera de feria y según el cronista , “Manzanares tiró de pulso y empaque para estirar aquella nobleza ya marchita. La salida a hombros con Castella esperaba”.
En Vigo, donde no hay fiesta nacional ni se sabe desde cuando, los aficionados esperan a la programación de la Feria de la Peregrina, allá para el verano.


© 2011 Galega de Comunicación e Información, S.L.U. - Aviso legal - Contacto