El coste por destrozar la carrera de una joven atleta

Hace unos días, pudo conocerse la sentencia del Juzgado de lo Penal nº3 de Vigo por la que se condena a pagar una indemnización que supera los dos millones de euros y a las penas de prisión por dos años y de inhabilitación profesional por cuatro, a Pedro Larrauri, el médico que atendió a Desirée Vila, la deportista de élite especializada en gimnasia, y que, por una serie de negligencias que se han podido probar en el proceso, hizo que la joven, cuando tenía 16 años, terminara perdiendo la pierna derecha, que había sufrido un corte en la circulación sanguínea que no fue detectado por falta de adopción de medidas protocolarias correspondientes a la lex artis. Los hechos se describen en la resolución, que, según se ha dicho, tiene 43 páginas.

Desirée Vila sufrió una fatal caída sobre la cama elástica cuando faltaban cinco minutos para que fueran las nueve de la tarde del día 26 de febrero de 2015. Larrauri no se encargó de atender debidamente a la chica, aunque conocía los síntomas que presentaba su paciente después de que esta ingresase sobre las diez y media en el Centro Médico El Castro, donde él trabajaba. No acudió a la clínica para revisar el estado de Desirée hasta el día siguiente a las 11 de la mañana, y hasta el 1 de marzo omitió la realización de pruebas diagnósticas complementarias que habrían servido para saber el alcance de la lesión traumática que la muchacha sufría en la arteria poplítea. El día 2 de marzo se desarrolló el traslado de la chica a otro centro, el hospital Povisa, para intentar revascularizar su pierna en el quirófano, pero no pudo lograrse restaurar la circulación sanguínea de la extremidad. El día 4 de marzo acabó sufriendo una amputación de la pierna desde la rodilla. Estos hechos hicieron que la joven necesitara rehabilitación física y un tratamiento psicológico con ansiolíticos y antidepresivos.

El artículo 100 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal dice que «De todo delito o falta nace acción penal para el castigo del culpable, y puede nacer también acción civil para la restitución de la cosa, la reparación del daño y la indemnización de perjuicios causados por el hecho punible«. Por eso, hay que analizar aspectos penales y civiles:

  • – Por los aspectos penales, hay que indicar que el artículo 152 del Código Penal establece que el que por imprudencia grave causare alguna de las lesiones previstas en los artículos anteriores será castigado, en atención al riesgo creado y el resultado producido, con la pena de prisión de uno a tres años, si se tratare de las lesiones del artículo 149, que castiga al que causara a otro, por cualquier medio o procedimiento, la pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro principal, o de un sentido, la impotencia, la esterilidad, una grave deformidad, o una grave enfermedad somática o psíquica. Si las lesiones hubieran sido cometidas por imprudencia profesional, se impondrá además la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo por un período de seis meses a cuatro años. Es cierto que no se producido una acción, pues ha existido una cadena de omisiones, pero el artículo 11 del Código Penal equipara la omisión a la acción cuando que no haya hecho lo que debía tenga el deber de garantizar que el resultado no se produzca en casos como el del delito de lesiones.

  • – Por los aspectos civiles, hay que indicar que el artículo 109 del Código Penal establece que «La ejecución de un hecho descrito por la ley como delito obliga a reparar, en los términos previstos en las leyes, los daños y perjuicios por él causados«. La responsabilidad civil derivada de hechos que pueden constituir un delito comprenden, para el caso de Desirée Vila, la reparación del daño y la indemnización de perjuicios materiales y morales. Estos conceptos se entienden mejor acudiendo al artículo 1106 del Código Civil, que dice que «La indemnización de daños y perjuicios comprende, no sólo el valor de la pérdida que hayan sufrido, sino también el de la ganancia que haya dejado de obtener el acreedor«. Como se ha producido un daño por un conjunto de omisiones, el autor del daño debe reparar las lesiones físicas y morales, además de pagar por conceptos como el lucro cesante.

Ya se ha anunciado que el médico condenado va a recurrir la sentencia condenatoria de primera instancia. No sería extraño que, con la sentencia de segunda instancia, se rebajara la indemnización y que se impusiera una pena menor de inhabilitación, aunque la sentencia del Juzgado de lo Penal nº3 de Vigo es útil para el futuro.

Se ha podido ver como Desirée Vila, por un conjunto encadenado de omisiones negligentes del médico especialista que la atendió, sufrió unos daños irreversibles que han generado unos increíbles perjuicios para ella y para su carrera. Su abogado tenía razón cuando afirmó que la sentencia que se ha dictado es justa. Sin embargo, habría sido mejor que no se hubieran producido las lesiones de Desirée y que la joven no hubiera tenido que sufrir por lo que ha padecido.

Diego Fierro Rodríguez es licenciado en Derecho y abogado de profesión

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