La situación catalana y el relevo en los sindicatos centran los editoriales del día

10LA VANGUARDIA:

LOS CIUDADANOS TIENEN DERECHO A CONOCER LOS DETALLES DE LA ‘DESCONEXIÓN’ CATALANA

La transparencia tiene una dimensión política muy apreciada, al menos verbalmente, en los últimos años. De unos gobiernos que actuaban, a menudo, en el secretismo, hemos pasado a otros que han promulgado normas sobre la transparencia. Y que han hecho de ella una bandera. Ocurrió en el Gobierno de España. Y ha ocurrido en la Generalitat de Cataluña, cuyos dirigentes se han ufanado, en distintas ocasiones, de tener en este terreno una legislación puntera, comparable con las mejores de Europa. Este espíritu de transparencia tantas veces aireado y presentado como un signo distintivo y digno de aplauso, no parece ser sin embargo de aplicación universal. Ha dado mucho que hablar recientemente el sigilo y la extrema discreción con los que se estaba preparando la Ley de Transitoriedad Jurídica, instrumento legal indispensable para la hipotética desconexión de Cataluña respecto de España. No sólo se ha ocultado el redactado de esta normativa, de efectos tan relevantes, sino que diversas voces cercanas a Junts pel Sí incluso se han vanagloriado de la astucia que supondría mantener esta norma lejos de la mira de sus rivales políticos y, de paso, del conjunto de la población. Si lo que se trama es positivo para todos los ciudadanos, ¿por qué ocultárselo?

LA RAZÓN:

MAS EJECUTÓ A CDC Y ARRASTRARÁ AL SEPARATISMO

 

El peso de las acusaciones y de las evidencias acumuladas en las investigaciones judiciales han colocado a Artur Mas al borde de un abismo al que parece dispuesto a arrastrar a todo aquél que se halle en sus inmediaciones. Las revelaciones en sede judicial durante el proceso del expolio del Palau de la Música y las indagaciones sobre la mordida del 3% para CDC a cambio de adjudicar obra pública han estrechado el cerco sobre su presente y su futuro. El ex presidente de la Generalitat y de CDC no está dispuesto a tomar la única decisión tolerable, que sería la de marcharse de la política y defenderse en los tribunales como un ciudadano más. Todo lo contrario. Su estrategia es la de todos estos años, atribuir el estiércol propio y el de su partido a una operación del Estado contra el proceso separatista. Pero no cuela por más descaro y desvergüenza que Mas y los suyos le echen al argumento. Con suerte, su enroque personal y el seguidismo secesionista serán letales para los planes de ruptura con España, que padecen ya el desgaste propio del hastío y la decepción de buena parte de esa minoría de catalanes convencidos. Los ciudadanos de Cataluña tendrán que decidir si merecen algo mejor más pronto que tarde.

EL MUNDO:

RELEVO OPORTUNO EN LA CÚPULA SINDICAL

 

El perfil pragmático y con capacidad de negociación de Ignacio Fernández Toxo ha sido clave para garantizar la paz social durante los últimos años. Ahora, lo importante es que la persona que coja el testigo de Toxo asuma la línea pactista y responsable que ha presidido la labor de éste. El cambio de rostros en las direcciones de las centrales sindicales alienta la necesaria renovación de la cúpula sindical, en línea con el relevo generacional en otras instituciones clave del Estado. Ningún cargo público está desacreditado por razón de edad, pero los nuevos retos que plantea la sociedad actual y la imperiosa necesidad de transformación de las organizaciones que defienden los derechos de los trabajadores constituyen dos acicates para la renovación sindical. CCOO, con Toxo al frente, ha facilitado la concertación con el Gobierno y la patronal a la hora de encontrar fórmulas para encarar la crisis. Sería deseable que su sustituto perseverara en esta disposición de diálogo.

ABC:

LOS SINDICATOS TIENEN QUE RENOVARSE

 

La urgente e imprescindible modernización del sindicalismo español para adaptarse a los nuevos tiempos no puede limitarse a un simple cambio de caras, sino a una profunda reforma de su estructura, funcionamiento y objetivos para poder representar de forma eficaz los intereses de los trabajadores y volver a conectar con la sociedad. La decisión que anunció ayer Ignacio Fernández Toxo de abandonar la secretaría general de CCOO es sensata y oportuna, ya que la renovación sindical precisa de un relevo generacional con la capacidad y la preparación suficientes para entender los nuevos retos y necesidades de nuestra sociedad. Pero la mera sustitución de la actual cúpula de CCOO será una operación cosmética sin utilidad y sentido si no modifica su anquilosada estructura para dotarla de mayor transparencia y agilidad. Los sindicatos deben apostar por la autofinanciación, la negociación a nivel de empresa y el desarrollo de servicios útiles y de alto valor añadido para los trabajadores con el fin de elevar la afiliación y su representatividad, tal y como sucede en otros países europeos.

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