Rosario Porto, trasladada a la cárcel de A Lama

La madre de la niña Asunta Basterra, imputadada junto al padre por su asesinato, permanece ya en la prisión pontevedresa de A Lama despues de haber sido dada de alta en el CHUAC, Complejo Hospitlario Universitario de A Coruña, por la intoxicación con medicamentos con la que intentó poner fín a su vida en la carcel de Teixeiro.

Se da la circunstancia de que fue informada de su traslado de centro penitenciario,  tomó la decisión de ingerir las pastillas, sobre las que se desconoce el contenido farmacológico.

Este sería el tercer intento de poner fin a su vida, tal como quedó constado en la vista oral, donde distintos comparecientes dieron cuenta de dos intentos anteriores a la muerte de Asunta.

Rosario Porto, al igual que su exmarido Alfonso Basterra, cumple una condena de 18 años de prisión por el asesinato de su hija adoptiva, Asunta Basterra, un crimen ocurrido en el municipio de Teo en septiembre de 2013.

Lugar de Teo donde fue encontrado el cadáver de la niña hace tres años.

 

MEDICACIÓN HALLADA EN UN CACHEO

 

Durante el testimonio del director de la cárcel, este ha referido cómo funcionan los protocolos para evitar suicidios con presas como Porto, que, según ha indicado, se le ha retirado pero continúa con una reclusa de apoyo en la celda.

El fiscal se ha interesado por si, en la cárcel, la acusada ocultó el medicamento que se le estaba suministrando, a lo que este ha señalado que “se le puso un parte” porque le fueron hallados en un cacheo en la celda fármacos que no se había tomado.

“Recuerdo que se le puso un parte disciplinario porque hay una cierta medicación que tenía acumulada”, ha declarado, para, a continuación, explicar que, según dijo la propia reclusa, la intención era “devolverla a los servicios médicos porque no la había tomado”.

 

PRECEDENTES

 

El director de la cárcel de Teixeiro, en Curtis, donde están presos Rosario Porto y Alfonso Basterra acusados de matar a su hija Asunta en septiembre de 2013,  aseguraba pocas semanas después de su ingreso en la cárcel que vio siempre “hundida” y en un “llanto continuo” a la madre adoptiva de la niña, durante las entrevistas que mantuvo con ella en el centro penitenciario.

Por su parte, una amiga de la acusada desde 3º de EGB (cursado en el año 1977) ha manifestado que, a su juicio, Asunta sentía “adoración” por su madre, que “la quería mucho” y “se llevaban bien”.

Durante las semanas que duró el juicio, declaró una amiga de la madre de Asunta, cuya relación personal, según relató, surgió después de que ella le diera clases particulares de inglés en 1988.

Esta testigo ha definido la relación madre-hija como “normal” y “muy buena”, como previamente lo han hecho otras personas traídas al juzgado por el abogado de Porto.

Así, ha recordado cómo Rosario planeaba que su hija hiciese un intercambio para estudiar “en Inglaterra o en Canadá”, y que “la intención era que la niña fuera a estudiar al extranjero”.

Ella, en torno a las navidades de 2012, la vio “como más segura” y “orientada”. “Porque estaba ella organizando su vida normal, organizando la vida con Asunta, reestructurando el piso de General Pardiñas”, ha rememorado.

 

 

“AMIGA DE TODA LA VIDA”

 

En segundo lugar, una “amiga de Charo de toda la vida”, como se ha presentado, ha descrito a Asunta como “una niña preciosa” y ha defendido que Rosario Porto “siempre estuvo muy orgullosa de la niña”. “Y la niña sentía adoración por su madre. La quería mucho y se llevaban bien”, ha agregado.

Al respecto de un supuesto cambio de actitud, lo ha descartado, pese a ser conocedora del ingreso hospitalario a finales de junio, cuando habló con ella, “porque estaba preocupada por su salud”. En este extremo, ha rechazado que existiese desapego “en absoluto”, entre madre e hija.

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