Donald Trump se encontró con el Poder Judicial


Pocos días después de haber sido nombrado presidente de los Estados Unidos, Donald Trump parece haber descubierto, con gran asombro, frustración y decepción, la función que el Poder Judicial tiene en el Estado de Derecho. Uno de los inconvenientes que tiene intentar aspirar a presidir Estados Unidos sin conocer las bases de los mecanismos jurídicos del país es que uno puede encontrarse con sorpresas.

Donald Trump estaba habituado, en el sector privado, a hacer todo lo que le apetecía, debido al gran poder empresarial que consiguió acumular. Sin embargo, por la separación de poderes que hay en Estados Unidos, resulta complicado traspasar ciertos limites con determinadas actividades, incluso para un presidente del Gobierno, en el sector público.

Es cierto que para Donald Trump debía parecer sencillo aprobar y aplicar una orden ejecutiva prohibiendo la entrada de personales nacionales de determinados Estados en los que el islam es la religión dominante. El problema, para él, es que, en los países con sistemas jurídicos coherentes, los órganos jurisdiccionales controlan los actos administrativos, como ha ocurrido en este caso.

La suspensión de la ejecución de la orden para limitar el acceso a Estados Unidos de determinados extranjeros provocó que, injustificadamente, Donald Trump criticara a los jueces. Más los crítico cuando se ratificó por un tribunal la suspensión cautelar, aunque ya comenzó a avisar sobre su intención de lograr ganar el proceso sobre la validez de su orden.

El actual presidente de los Estados Unidos tiene razón en relación con el asunto, ya que solo se ha decretado la continuidad de una medida cautelar. Sin embargo, debe aprender a respetar a aquellos que van a controlar sus decisiones para evitar que se utilice la legitimación democrática con la finalidad de justificar la arbitrariedad.

 

Diego Fierro Domínguez es licenciado en Derecho y abogado de profesión

 

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