A pesar de los agoreros, el papel se cotiza con futuro

 Los catastrofistas de vocación predijeron en su día que las publicaciones con olor a limón, por lo amarillo de los chinos que inventaron el  papel , serían comidas por la radiodifusión, que caería como un decorado de Cecil B. de Mille, suntuosos ellos. No como el que decoraba un filme con una moza vistosa en el interior de una enorme tarta. Hecha sin sacarina, claro.

El cine perecería ante las 650 líneas de la tele,  convertidas en las flechas y el yugo de don Francisco el ferrolano de adorno, que si fuera con mayúscula daría el apellido de un filófoso de tronío. Es sabido, ya lo dije solo en parte un par de veces, que la Primera, que no  había otra, llegó en tiempos de Franco, ni lúcido ni lucido. Aparición estelar del gallego Victoriano  Fernández Asís, desde el  Paseo de la Habana, si fuera por la ciudad todavía le faltarían tres años para que se le subieran a las barbas los chicos de Fidel.

Alguien dijo que las guerras llegan sobre caminos de  papel, no sé quién pero en ocasiones ha sido verdad, lo cierto es que la prensa diaria tal como la conocemos, tiene poca menos identidad como el papel milenario. Batalla la que sostiene “La Luz de Melilla”, que condena las maniobras contra el gobierno melillense de Imbroda, hechas desde el anonimato.

Los diarios y algunas revistas se cargarían a la televisión, según el Predictor de turno. Y la prensa que pasó de la bobina y la teja curva, a la informatización supongo que de todos los diarios de España, ¿cómo se iban a cargar estos a su hijo,  Internet?  A este le darán matarile, si acaso las tabletas, lo digo así porque es la traducción del inglés. Y así seguiría  la cadena.

El caso es que está caliente el patio, por aquello de que Internet, dicen, arrumbará a la prensa escrita. Parece del rey Midas al revés, que aquel griego, cosa que tocaba, aparecía tanto oro como pueden ser las reservas del Banco de España. El caso es que hoy conviven, a pesar de los agoreros. Que no vienen de la ágora, griega también, mire usted por donde, por cierto que no oigo hablar de los Podemos que gobiernan desde Atenas. El  ágora era la plaza para discutir, y el agorero el que lo ve todo negro, que anuncia males a todo pasto.

Entre los profesionales de la comunicación se ha dicho siempre, esa eternidad que medimos por el tiempo en que ha llegado uno a este mundo, que los periodistas defendemos todas las causas menos la nuestra. Si no se ha hecho en el papel, el micrófono o la pantalla, Internet, etc. han sustituido aquel, que hay otras cauces que pueden considerarse idóneos  para que no parezca que nos miramos el ombligo.

Una de las tareas pendientes, al menos que yo sepa, es la de  organizar una estrategia común frente a las presiones de los lobbies y grupos de presión. En eldiario.es de marzo del año pasado, se titulaba una información: “Estos son los primeros grupos de presión oficiales inscritos en España. Concretaban que entonces había 52 “asociaciones, empresas y profesionales se han dado de alta en el registro voluntario de lobbies de Competencia a las dos semanas de ponerse en marcha”.

Por cierto, Eduardo Inda, Inda le llaman, es un personaje influyente, mucho, mas bien, en eldiario.es, y en algún momento ha defendido a Internet  con el empuje que  suele poner, especialmente en sus intervenciones en “La Sexta”.  No recuerdo que ese buen periodista  hiciera lo mismo  en “El Mundo”. Subirse a la Red sin red, como lo hacía Ángel Cristo, el marido de Bárbara Rey, que en su apellido lleva su conflicto, parece que muy lucrativo para ella. ¿Declararía todos sus ingresos a la Agencia Tributaria?

También servidor puede decir aquí, negro sobre blanco, que hay grises. Internet ofrece un volumen de información inalcanzable para la prensa. El correo electrónico facilita las relaciones,  evita el tener que salir de casa para echar una carta en Correos, aunque si prorrateamos los gastos que hace nuestro ordenador para enviar un mensaje con ese franqueo en el que se hacía presente Francisco Franco y después el hoy e-mérito –guión por e-rejón- rey Juan Carlos. Tiene otras ventajas que no voy a ennumerar  para hacerle un hueco a solo un par  de inconvenientes. Primero, que muchas informaciones no tienen madre ni padre y que hay demasiados locos sueltos diciendo barbaridades. Total, no pagan peaje.

El periódico diario es eso que algunos incontrolados quisieran  demolido. O volado, como el diario Madrid, de idem, que acogía a una redacción demasiado valiente para el Régimen del 39. El edificio fue dinamitado en la primavera de 1973. En uno y otro caso, con los restos, se podría crear un organismo encargado de las Regiones Devastadas, que ya puso en marcha el Caudillo Invicto en plena guerra civil.

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