Por orden del señor alcalde

 

Están muy enfadados en Concha Espina con Abel Caballero. Pero es que no conocían al personaje; su despotismo, su engreimiento y –por qué no decirlo- su chulería. En esta ocasión, con el Real Madrid. Pero en otras muchas, con la Xunta que invierte en la ciudad, con asociaciones de vecinos y con el lucero del alba.

Pocos dudan que al alcalde vigués le asistía buena parte de razón cuando, a la vista de los informes técnicos, concluyó que en Balaídos no se podía el domingo jugar el partido. Aunque también concluyó que por razones meteorológicas hasta el ayer martes no se podría acceder a la deteriorada cubierta del campo y, sin embargo, ya el lunes sí fue factible. Pero en todo caso él no es quien para con veinticuatro horas por delante suspender el encuentro. Los procedimientos establecidos son otros.

Dice ahora el prepotente Caballero que también se suspendió el Deportivo-Betis y que por ello no se levantó polémica alguna. Sobra responder que no cabe tal comparación porque las circunstancias, situaciones y calendarios de los equipos son muy otras. Como muy otros son en sus respectivos comportamientos públicos uno y otro alcalde. No parece de recibo que con afirmaciones demagógicas y fuera de lugar desde una institución se eche a los aficionados contra nadie, como ha hecho el alcalde de Vigo. Me imagino cómo recibirán al club blanco el primer día que asome por Balaídos.

Lo cierto es que no se hizo lo más mínimo por estudiar una de las alternativas que desde Concha Espina se proponían: disputar el encuentro en un campo próximo: el de San Lázaro, en Santiago, por no ir muy lejos. Pero esta opción no le venía bien al Celta: ni deportivamente, para así llegar descansado a la semifinal de Copa de hoy en Vitoria, ni económicamente, porque le supondría perder parte de una sustanciosa taquilla. En definitiva, si no se jugó fue porque al equipo vigués no le interesó. Y la Liga de Fútbol Profesional, silbando y mirando para otro lado.

Con casi cuarenta y ocho horas de retraso el Real Madrid ha ofrecido su versión de lo ocurrido. ¡A buenas horas!, cuando ya todos los demás habían asentado sus verdades y cuando no pocos medios habían aventado su obsesivo antimadridismo. No hay quien entienda, pues, la política de comunicación del Real Madrid: siempre tarde y a remolque. No sé si Florentino Pérez cree que estos mundos del deporte el club blanco viene a ser una empresa como la ACS que también preside.

El caso es que ni Celta ni Real Madrid tienen muchas fechas para disputar el encuentro aplazado por orden municipal. Si uno y otro llegan a semifinales en Europa el único miércoles libre que encontrarían para verse las caras sería el 17 de mayo, a un tiro de piedra de la jornada última de la Liga. Veinte equipos participantes son demasiados para un calendario de locos como el que tenemos.

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