Trump y los medios

 

                Una vez más Donald Trump ha desmentido todas las expectativas. En este lado nuestro del Atlántico se esperaba que su llegada a la Casa Blanca moderara los excesos de la campaña, le enfrentara con el realismo de gobernar la nación más poderosa de la Tierra  y que, en consecuencia, todo ello le hiciera girar hacia actitudes más “presidenciales” al menos en la formas y en el tono de sus proclamas. Pero no.

La verdad es que, por ahora, no hay quien mantenga a raya al caballo desbocado: ni los disidentes de su propio partido, ni la poderosa Reserva Federal (Fed), ni Europa, ni las ruidosas manifestaciones de protesta tanto en el país como mundo adelante. Hay quien dice que habrá que esperar un poco más para comprobar cómo se van plasmando en acciones concretas sus aparentes insensateces y bravatas iniciales.

De todas formas no sé muy bien si los grandes medios –allá y aquí- están contando toda la verdad de lo que sucede. En su reciente visita a España el director del prestigioso y nada complaciente The  Washington Post, Martin Baron, hizo una no pequeña autocrítica de la profesión al respecto: “No escuchamos bien al país –reconoció- para saber que un candidato como Trump podía gustar”. Y un poco –me temo- está sucediendo en estas primeras semanas de mandato.

Han estado ocho años locos de amor por Obama y han pasado a otra sobreactuación con Trump; o mejor dicho, contra Trump.  Llega un momento en que no se sabe si no estarán perdiendo credibilidad a base de sólo y de tantas informaciones negativas. Porque la sobreactuación tampoco ayuda a comprender las cosas. Sucede, por ejemplo, cuando se le compara con Hitler.

Digo yo, además, que al menos los amplios sectores sociales y territoriales que lo votaron estarán satisfechos de la rapidez con que el nuevo presidente está echando a andar sus promesas electorales.  Y al tiempo  estarán satisfechos los inversores que, animados por las políticas de estímulo fiscal  y de más gasto público, hicieron que el Dow Jones, el índice bursátil más seguido de Wall Street,  superara los 20.000 puntos por primera vez desde su creación hace 120 años.

También lo estarán los cientos de miles de personas que hace diez días participaron en Washington en la Marcha por la Vida; multitudinaria manifestación que contó por primera vez con la presencia de un vicepresidente del país y con el apoyo expreso del propio Donald Trump.  Y lo mismo podría decirse de quienes venían abogando por la supresión del uso de fondos públicos para financiar el aborto en otros países, como así ha sido.

Pero de eso apenas se ha informado. Nada que ver, por ejemplo, con el eco mediático de la Marcha de las Mujeres, organizada contra el nuevo mandatario al día siguiente de su toma de posesión. ¿Se estará –me pregunto- escuchando debidamente al país?

 

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