Grupo Colmeiro:Reformar la Constitución no es conveniente, ni necesario

Colmeiro reunió a dos expertos en Derecho Constitucional, Roberto Blanco Valdés, de la USC y Santiago Roura, de la UDC y a José Luis Barreiro Rivas, profesor de Ciencia Política de la USC para analizar la oportunidad, necesidad y posibilidad de una reforma constitucional. La mesa moderada por la profesora  de Ciencia Política de la USC Cristina Ares abordó de manera amplia todas los enfoques de una cuestión que, hasta ahora, no deja de provocar debate político y mediático, pero que parece muy lejos de llegar a producirse.

En eso coincidieron todos los ponentes. No se dan las condiciones de un consenso político suficiente para siquiera plantear un cambio constitucional. Sin embargo las posturas tienen también sus matices.

Para el profesor de Constitucional de la Universidad de A Coruña Santiago Roura es cierto que una reforma constitucional no es necesaria en este momento, pero eso no quiere decir que no sea conveniente. Roura considera que existen muchos elementos de derecho transitorio en la constitución y que un “lifting” permitiría también reforzar el papel de algunas instituciones. “Una reforma serviría para darnos tranquilidad para unas décadas”. La Constitución, para Roura, es el reverso del Código Penal, en éste están las conductas más excecrables y en la Carta Magna encontramos las metas más elevadas. “No es un momento sencillo pero eso no quiere decir que no haya que intentarlo”.

 

Roberto Blanco Valdés fue más categórico. Para el catedrático estradense se precisan  dos elementos: el primero es saber si hay acuerdo en qué cambiar y el segundo si hay mimbres; es decir, mayorías. De estos dos condicionantes se derivan, según Blanco Valdes, dos reglas de conducta: la primera es no hacer nada si no se sabe qué queremos reformar y la segunda es que sin voluntad de acuerdo la reforma no tiene sentido. En esa línea  considera que hacer una reforma sin contar con los nacionalismos o con las nuevas fuerzas políticas como Podemos o Ciudadanos no tiene sentido.

Blanco Valdés considera que es necesario combatir la idea de que es necesario “reformar la Constitución para ponerla al día”.  Para eso estás las leyes, afirma el catedrático, quien también opina que España es, en el práctica, un Estado Federal y como tal no funciona peor que otros como Alemania o Estados Unidos. La única diferencia es que este Estado  tiene una particularidad: el nacionalismo. La pregunta que se hace el catedrático es si una reforma constitucional resuelve el problema territorial que plantea el nacionalismo, en clara alusión a la demanda de la Generalitat. “Yo soy escéptico”. No cree que vaya a haber reforma, simplemente porque no hay acuerdo polÍtico para llevarla a cabo.

“Es falso que la Constitución esté sacralizada -afirmó José Luis Barreiro Rivas- la prueba es que ella misma indica el método para su modificación”. “Nunca hubo menos consenso que ahora” para plantear una reforma. Para el politólogo en absoluto es necesaria la reforma. Es más, para Barreiro “la Constitución es tan buena que difícilmente se puede mejorar”. No existe ningún tipo de consenso para una revisión salvo en temas que no son, precisamente, los que se plantean en el debate político, como la herencia de la Corona o la pena de muerte (aún figura en el texto). Pero es evidente que cuando algunas fuerzas políticas reclaman la reforma no piensan en este tipo de asuntos, sino en los temas relativos a la estructura territorial y derechos históricos… Y ahí no existe ni el más mínimo consenso, afirmó el profesor de la USC.

 

Cataluña en el centro del debate

 

Como era de esperar el asunto latente en esta intensa mesa redonda fue la posibilidad de que la Generalitat vuelva a convocar un referendum.

Ante esta hipótesis tanto Barreiro como Blanco Valdés fueron tajantes. Para Barreiro estamos ante una desmembración del orden jurídico. Considera que los delitos de la Generalitat cometidos el nueve de noviembre no deberían haber ido al Tribunal Constitucional sino a los tribunales ordinarios y recriminó falta de valentía a los jueces. Barreiro fue contundente al afirmar que “Ya estamos en condiciones de aplicar el artículo 155”, que define la suspensión de las competencias a la Generalitat. Aclaró Barreiro que no se trata -como algunos insisten-  de sacar tanques a la calle, sino de limitar las competencias, por ejemplo, de los Mosos de Escuadra o de los medios de comunicación públicos.

En el mismo sentido abundó Blanco Valdés quien afirmó que por el momento toca “esperar y ver” pero que si el gobierno catalán vuelve a convocar un referendum “yo sería partidario de aplicar el 155”, con la evidente proporcionalidad en relación a los actos cometidos.

Para Santiago Roura el artículo 155 es un autentico “cajón de sastre” donde no se habla en ningún momento de la suspensión de la autonomía y por tanto su aplicación no llevaría necesariamente a paralizar la Generalitat.

Al término del debate el coordinador del Grupo Colmeiro, Luis Caramés, resaltó que con esta mesa redonda Colmeiro quiere promover debate sobre los temas de actualidad, tanto para Galicia, como para España en su conjunto, sin excluir cuestiones de orden internacional como ha hecho recientemente el celebrar un almuerzo coloquio sobre las relaciones Trump-México y siempre desde la perspectiva del rigor en la divulgación.

 

 

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar