Trump endurece las sanciones a Iran por su comportamiento “beligerante”

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció ayer la imposición de sanciones a 13 individuos y 12 entidades relacionados con el programa de misiles balísticos de Irán. Según explicó el director interino de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro, John Smith, esta medida “forma parte de los esfuerzos del Tesoro para contrarrestar las actividades malignas de Irán en el extranjero y está fuera del ámbito relacionado con el acuerdo nuclear”. “El continuo apoyo de Irán al terrorismo y el desarrollo de su programa de misiles balísticos supone una amenaza a la región, a nuestros socios en todo el mundo y a los Estados Unidos”, indicó.

Según el asesor de Seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn, “la comunidad internacional ha sido demasiado tolerante” con el “comportamiento beligerante e ilegal” de Irán que, dijo, “no ha hecho más que aumentar” desde la firma del acuerdo nuclear de 2015. “La Administración Trump no tolerará más las provocaciones de Irán que amenacen nuestros intereses”, advirtió y consideró que “el ritual que hacer una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU y emitir un comunicado fuerte no es suficiente”.

Previamente, Donald Trump escribió en su cuenta de Twitter: “Irán está jugando con fuego. No aprecian lo ‘amable’ que fue con ellos el presidente Obama. ¡Yo no lo seré!”. Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, indicó sobre posibles opciones militares para hacer frente a las acciones de Teherán que “nada está fuera de la mesa”.

Irán anunció que responderá de forma “proporcional y recíproca” a las sanciones. Según anunció en un comunicado el Ministerio de Exteriores, impondrá “restricciones legales a un número de individuos y entidades implicadas en la financiación y apoyo a grupos extremistas en la región”. Además subrayó que su sistema de misiles “sólo tiene fines defensivos y es para portar armas convencionales”.

Por otra parte, el presidente Trump firmó dos decretos que inician la revisión del paquete de medidas reglamentarias conocido como la Dodd-Frank Act que el anterior presidente Barack Obama adoptó tras la crisis financiera con el fin de poner limitaciones a los grandes bancos y evitar abusos. “La ley Dodd-Frank es una política desastrosa que está dañando la capacidad de la economía para crear crecimiento y empleo”, dijo el portavoz Sean Spicer.

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