La corrupción y el secesionismo, en los editoriales del día

ARTUR MAS ES RESPONSABLE DE LA CORRUPCIÓN ORGANIZADA EN CiU

Esta nueva operación que se ha saldado con la detención de 18 personas vinculadas a Convergència y a empresas públicas “es otra muestra palmaria del sistema corrupto que había instaurado Convergència allí donde tuvo algún poder en Cataluña. Y que ese sistema estaba enraizado en la cúpula del partido y de sus fundaciones”. Aunque las investigaciones judiciales no han llegado todavía a Artur Mas o a Xavier Trias “no es demasiado aventurado pensar que estuvieran al tanto de las irregularidades”. Por “acción o por omisión”, Artur Mas, presidente de la Generalitat y líder de CDC durante los hechos que se investigan, “es responsable y, como mínimo, debe dar explicaciones cuanto antes a los catalanes”. Pero “la propaganda independentista se escudó ayer de nuevo en el victimismo y presentó la redada como un nuevo ataque del Estado al proceso soberanista”. Mas “no quiere asumir responsabilidades ni va a dar la cara para explicar estos hechos bochornosos”. Sin embargo, “ha organizado una campaña propagandística con motivo de su declaración ante el TSJ de Barcelona” por la consulta del 9-N. “Es un ejemplo más de cómo la deriva secesionista intenta tergiversar la realidad en Cataluña”. Ahora, “la escalada independentista crece pareja a las investigaciones sobre la corrupción de CiU”.

EL MUNDO 3. Editorial

EL SECESIONISMO SÍ QUE NOS ROBA

La nueva operación judicial contra la trama del 3% “demuestra que la corrupción institucional permitida durante décadas en Cataluña ha sido un pozo sin fondo y que el dinero sucio, el afán de lucro y el latrocinio sin medida ejercen mucho más poder en sus dirigentes políticos que la propia ensoñación independentista”. “Nunca fue cierto aquel desafortunado aserto de que ‘España roba a Cataluña’ porque lo que están demostrando los jueces, los fiscales anticorrupción y los cuerpos policiales es que ha sido la clase dirigente de Cataluña la que ha robado a espuertas a todos los catalanes. En todos los niveles y esferas de poder: desde luego, el Gobierno catalán y la extinta Convergència, con la familia Pujol como máximo exponente”. Pero también alcanza a ayuntamientos como el de Barcelona, a empresas públicas, compañías privadas, instituciones como el Puerto autónomo, y hasta a fundaciones culturales sin aparente ánimo de lucro, o al propio Liceo. “Medio catálogo del Código Penal retrata a los líderes del independentismo, cuyo desparpajo a la hora de manipular a los catalanes con altas dosis de victimismo solo es comparable al cinismo con el que se llenaban los bolsillos, nutrían de fondos opacos sus cuentas en paraísos fiscales o financiaban un partido para desafiar al Estado con el separatismo”. Son un juez de El Vendrell y una acusación que proviene de ERC los que han desvelado esta inmensa trama caciquil que tiene maltrechas las cuentas públicas catalanas. Convergència “podrá cambiar de nombre, refundarse, sustituir a sus líderes y presionar a los funcionarios para que actúen como palmeros de Mas”, pero “lo que no podrá hacer en décadas es sacudirse esa imagen, ganada a pulso, de partido corrupto desde si fundación hasta su final”.

ABC 4. Editorial

LA LOSA DEL 3% CAE SOBRE EL PDECat

“Todo el mundo tiene derecho a la presunción de inocencia, también los dirigentes del CDC, pero es evidente que la reiteración de este tipo de inculpaciones, siempre con el mismo método de pago de comisiones y su cercanía en el tiempo – 2015, cuando los responsables del partido ya sabían perfectamente de la existencia y la gravedad de este tipo de prácticas-, hace muy difícil exculpar a los últimos dirigentes de CDC, encabezados por Mas, de su responsabilidad en el amparo de este tipo de actuaciones ilícitas”. Por todo ello, “las apelaciones de algunos de los inculpados y de algunos dirigentes del PDECat para vincular esta investigación con el proceso independentista y el juicio del lunes por el 9-N resultan fuera de lugar”. “No hay bandera que pueda esconder ningún comportamiento punible”. “Aunque sea exigible a todas las instituciones que eviten los espectáculos mediáticos”.

EL PERIÓDICO 8. Editorial

SOBERANISMO CORRUPTO

“Los portavoces convergentes se han apresurado a vincular la actuación de la Fiscalía con la creciente tensión separatista, ignorando deliberadamente que el procedimiento judicial es previo al proceso de ruptura impulsado desde la propia Generalitat”. El “desairado papel” de Oriol Junqueras “ha tratado de nadar entre el conocimiento general de una corrupción que también su propio partido había denunciado y las obligaciones y pactos que le atan con la antigua Convergència”. “Parece llegado el momento de que el Gobierno de la Generalitat cumpla con uno de sus deberes básicos para con los ciudadanos de Cataluña como es el de dar explicaciones y cuentas de unas prácticas corruptas de larga data que han perjudicado gravemente la gestión de los fondos públicos, con sobrecostes y desvíos por valor de cientos de millones de euros”, así como explicar “las consecuencias de una política clientelar que primaba injustamente a unas empresas sobre otras”. Tarde o temprano, “la realidad de las cosas acabará por dispersar la cortina de humo del proceso separatista y pondrá a los actuales gobernantes de Cataluña ante las responsabilidades propias de una gestión nefasta para el interés común”.

LA RAZÓN 3. Editorial

 

LOS DOS ROSTROS DE LA CUP

“Desde que Junts pel Sí depende de la CUP para llevar adelante su hoja de ruta soberanista, la vida parlamentaria catalana asiste a un continuo, imprevisible y con frecuencia lamentable espectáculo”. La más reciente función ha sido la aprobación de los Presupuestos de la Generalitat de 2017, dividida en dos fases de signo contradictorio, en la que la CUP ha mostrado una conducta de “flagrante inconsecuencia”, tras dar luz verde a las cuentas en su consejo político del sábado y alinearse el miércoles con la oposición para tumbar las propuestas de enmiendas de JxS en la comisión de Economía. “Ese doble rostro de la CUP es inadmisible, además de desconcertante”. Y otra prueba más “de lo poco fiable que es la CUP como socio”.

LA VANGUARDIA 18. Editorial

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