La primera

 Apenas habían pasado un par de horas desde las campanadas de fin de año y ya el 2017 había estrenado la negra estadística de mujeres muertas por violencia machista
La primera del año. La última, por ahora, de una larguísima lista, con 44 casos en el 2016, 60 en el anterior y más de 600 en los últimos diez años. Veintiséis menores quedaron huérfanos de madre el año pasado por el asesinato de sus madres y 51 el año anterior.
 Densos eslabones de una cadena de horror. Muestra del largo camino que aun queda por recorrer para frenar esta absurda carrera.

Empezando por el entorno de las posibles víctimas. Para detectar a tiempo la toxicidad de una relación y tratar de ponerle remedio antes de que sea tarde. Son demasiados casos de denuncias por maltrato retiradas poco después, demasiados casos de perdón e intentos de darle una segunda oportunidad al maltratador con final trágico

 Continuando por dotar a policía y juzgados de medios adecuados para luchar contra esa lacra. Con mejora de instalaciones para que las maltratadas no tengan que permanecer en los pasillos a la vista de todo el mundo cuando acuden a presentar denuncia o a declarar, e incluso cruzarse con el agresor. Con medios para evitar la sobrecarga que sufren muchos juzgados y que les impide prestar la debida y deseada atención a las víctimas.

Siguiendo por la educación, en donde se hunden las raíces de este drama continuado.

 Estrenar la negra estadística del 2017 es una poderosa razón más para abordar sin un minuto de espera las múltiples vertientes de una tragedia tantas veces anunciada y, pese a ello, una y otra vez repetida.

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