El índice de riesgo de corrupción

 En el panorama comparado hay diversos indicadores sobre la corrupción. Desde Transparencia Internacional, pasando por el barómetro de la corrupción y el corrupciómetro, hasta el reciente índice de riesgo de la corrupción. Consúltese cual se consulte el reino de España no suele estar en las mejores posiciones por las causas de todos conocidas. Por ejemplo, en el índice de riesgo de corrupción ocupamos la posición 51 de 199 pases evaluados.

Este registro, elaborado por la ONG Trace Internacional en colaboración con el think thank Rand Corporation evalúa el grado de corrupción existente en todos los países del mundo PRTII mide cuatro parámetros. A saber: relaciones del sector privado con el sector (intensidad de la discrecionalidad, malas prácticas y calidad del ámbito regulatorio en el ámbito empresarial), actuaciones contra la corrupción (normas anticorrupción y efectividad de su cumplimiento), transparencia del sector público (publicidad de las normas de presupuestos, efectividad de las leyes de incompatibilidades), capacidad de control y supervisión social (fortaleza de la sociedad para combatir la corrupción, grado de libertad de expresión o índices de desarrollo socioeconómico.

La calificación que según estas variables se le da a nuestro país es de 49 puntos sobre 100, lo que nos coloca en el puesto 51 de la tabla. Cuanto más cerca se esté de 0 menos riesgo de prácticas corruptas.

En el indicador relativo a las relaciones del sector público con el sector privado obtenemos 55 puntos, en actuaciones contra la corrupción 36, en transparencia 45 y en capacidad de control y supervisión social 19. Es decir, la sociedad no suele tomar, o na la dejan, iniciativas de control frente a esta lacra social. Todavía pervive un marco público al que se acercan empresas y particulares con motivaciones poco santas altamente discrecional, lo que abona el terreno para los sobornos y otras formas de comprar y vender la voluntad de los operadores que adjudican los contratos públicos. La transparencia, a pesar de disponer desde diciembre de 2013 de una norma específica, sigue en dígitos inaceptables. Un punto fuerte es que, a pesar de no tener mecanismos preventivos, si contamos con procedimientos que detectan la corrupción y que proceden a juzgarla.

Lidera el ranking, como suele ocurrir, Suecia. Y después, Nueva Zelanda, Estonia, Hong Khong, Noruega, Irlanda, Paises Bajos, Singapur, Finlanda, Dinamara, Japon. España debe mejorar la aplicación de las normas que tiene en la materia. De lo contrario, la sensación de impunidad que caracteriza a ciertos colectivos, terminará por sumergir al pueblo español en una profunda decepción. Para evitarla, hay que hacer lo que todos sabemos que hay que hacer, eso de lo que tanto hablamos y escribimos y que, sin embargo, no se hace. Y cuanto antes.

 

 

Jaime Rodríguez-Arana es catedrático de Derecho Administrativo

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