En funciones en Europa

 Los lamentos se suceden en Europa tras la decisión de los ciudadanos británicos de separarse de la Unión Europea, en la medida que la marcha de uno de sus principales socios supone efectos muy perjudiciales. Indiscutible. Pero si no se quiere que esos efectos vayan a peor, lo que toca ahora es actuar en positivo, de modo que el desastre no deje de ser una oportunidad. Bases hay para ello, especialmente en la eurozona, a la que España pertenece.  ¿Por qué cabe ser también optimistas a medio plazo? La zona euro tiene más habitantes que Estados Unidos y un largo trecho por recorrer en materia de crecimiento, ya que su PIB está lejos de igualar el de la primera potencia mundial. Atrás queda un país, el Reino Unido, que ya no estaba en la eurozona, y que siendo importante, tampoco tiene la dimensión de su época colonial. Su economía equivale al 25 por ciento del PIB de la zona euro y su población es cinco menos inferior al número de habitantes de la eurozona. Tal vez volverán algún día; máxime si la eurozona y el conjunto de las UE se desarrollan en buena armonía.

Un análisis realista tampoco debe perder de vista que muchas de las cosas que están pasando tienen que ver con las reacciones de millones de personas que poco o nada tienen que perder. Y no sólo en el Reino Unido. De Donald Trump a Bernie Sanders en EE UU, de Syriza en Grecia a Podemos en España, de la extrema derecha austríaca al ascenso del movimiento a favor de la independencia de Escocia: «estamos en la era del resentimiento contra las élites», como escribe Owen Jones en The Guardian.

Si algo cabe ahora es pensar en recuperar la confianza a base de crecimiento y menos desigualdad, un compromiso al que España no es precisamente ajena. Tras las elecciones de este domingo, España tendrá que esforzarse, pues, para no limitar más su capacidad de actuación ante el Brexit, en aras de más y mejor Europa. Para ello, Mariano Rajoy, como presidente en funciones, deberá pactar una postura de consenso con el resto de partidos para el importante Consejo Europeo de este martes, donde todos mirarán a Alemania, como potencia de referencia en la zona euro y en la Unión Europea. De entrada, acierta su ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, al abogar por no caer ahora ni en «la histeria» ni en una «depresión o inacción».

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