La mirada del humorista

En los días tenebrosos como estos en los que la situación política y económica sazonada con otras noticias del ámbito laboral y social está tan revuelta, da miedo asomarse a las páginas de los periódicos.

Menos mal que en la mayoría de los rotativos encontramos otra mirada de la actualidad en la visión de los humoristas que la interpretan en sus viñetas y consiguen arrancar una sonrisa cómplice de los lectores. Este oficio de hacer sonreír lo desempeñó con maestría Fernando Quesada desde el año 1961 en el periódico Faro de Vigo.

No tuve la suerte de conocer personalmente a Quesada, uno de los padres del humor gráfico que captó de forma magistral la retranca gallega. Siempre lo imaginé como «un paisano ilustrado», un tipo campechano y bonachón que transmitía su bondad a los gallegos de la boina y a las señoras del pañuelo en la cabeza, sus personajes favoritos. Incluso fue amable con los señoritos sabiondos que incorporaba ocasionalmente a sus dibujos.

Pero sí tuve la fortuna de admirar su ingenio en las viñetas, verdaderos editoriales en clave de humor sobre los temas más «serios» de la actualidad que desde los años sesenta fueron muchos. Porque muchos fueron los días en los que en Galicia las cosas venían mal dadas en la política -la dictadura aún gozaba de buena salud-, en la economía o en la vida de la sociedad misma y en medio del desasosiego Quesada conseguía levantar el ánimo decaído de los lectores.

Más tarde, ya en la Transición, contribuyó con su humor a la reconciliación y a la concordia entre españoles, entre gallegos y vigueses. En palabras de Ceferino de Blas, «este es el mérito de Fernando Quesada, aquietar ánimos, calmar iras, colaborar a que la convivencia resultara lo más soportable posible. Con una y mil sonrisas».

Se nos fue Quesada, pero el humor en Galicia goza de buena salud desde que renació en una pléyade de humoristas que con el propio Quesada encarnan, entre otros, Siro, Xaquín Marín, Salas o Pepe Carreiro. También está asegurado el relevo de estos genios con una nueva generación que conforman Santigutierrez, Leandro, Pinto & Chinto y muchos más que dejan en los periódicos trazos de humor fino, invitan a pensar y ayudan a sobrellevar la realidad prosaica con una sonrisa.

Que el humor gráfico gallego tenga cantera hace más llevadera la pérdida de Quesada. Aunque, parafraseando la famosa sevillana, algo se muere en el alma cultural galaica cuando un genio como él se va.

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