En nombre de Alá

En nombre de Dios se han cometido, a lo largo de la historia, todo tipo de atrocidades. Hoy, en pleno siglo XXI, en París, en Bruselas o en Pakistán y Yemen algunos enloquecidos invocan a Alá para matar a inocentes y sembrar el pánico. La vida para ellos vale poco, tan poco que están dispuestos a morir para matar a los que no comparten su fe.
Además, la vida no vale lo mismo para hombres y mujeres. Hasta hace muy poco, en Irán, un país donde Estado y religión son sinónimos, la vida de las mujeres valía exactamente la mitad de la de los varones. La idea central de nuestra cultura judeo-cristiana de que ante la muerte todos somos iguales no tiene equivalente en el Corán. A la hora de dejar este mundo las mujeres iraníes no valían lo mismo que los hombres.
Hace sólo unos días que el Consejo de Guardianes iraní aceptó dar luz verde a la modificación de la ley para que las compañías de seguros indemnicen a la familia de una mujer fallecida en un accidente de tráfico con la misma cantidad que si fuese un hombre. ¡Un avance histórico que bien merece este comentario!

El argumento que justificaba, hasta ahora, que fuera más barata la muerte femenina es la aplicación estricta de los roles de hombres y mujeres definidos en la ley islámica. La Sharia estipula que, en caso de muerte accidental del hombre, la mujer y los hijos quedan sin protección económica. La familia de la víctima tiene entonces derecho a recibir una indemnización por su pérdida. En caso de que la fallecida fuese la mujer, la ley islámica considera que, al no tener un papel prioritario en la economía familiar, la compensación debía ser inferior a la del hombre. Habrá que dar las gracias al venerable Consejo de Guardianes que pone fin a tamaña injusticia, a partir de ahora si es una mujer la víctima mortal de un accidente de tráfico sus allegados recibirán la misma compensación que un hombre. Pero no cantemos victoria porque si la susodicha no muere y queda en silla de ruedas por un atropello seguirá siendo más barato que si el atropellado es un varón.

Intacto se mantiene también el código penal iraní en caso de asesinato. Matar a una mujer es más económico. Los familiares de una víctima por asesinato pueden, con la ley en la mano, salvar de la pena de muerte al asesino a cambio de una compensación económica. Si la asesinada es una mujer pagarán la mitad que si fuese un hombre.

Ante este panorama no cabe extrañarse de que la decisión de igualar las indemnizaciones de las compañías de seguro sea recibida como un cambio casi histórico para las iraníes. Aunque la verdadera justicia histórica llegará cuando Dios deje de ser utilizado como argumento para matar, humillar y vejar al prójimo. Eso es propio de los tiranos y no de la naturaleza divina. Tampoco de Alá.

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