Una de las dos procesadas confiesa que mataron al anciano a golpes

Procesadas xuizo Pontevedra por asasinao ancián Poio

Una de las dos procesadas, Rocío Gondar, ha confesado que la autoría de las dos en la muerte a golpes de Secundino Prego, el anciano de 85 años y vecino de Poio para el que trabajaban y que había modificado el testamento en favor de sus supuestas cuidadoras.

Rocío Gondar respondió a una pregunta de su abogado sobre si lo había asesinado con un claro «la maté,sí», aúnque a continuación inculpó sobre todo a su compañera, acogiéndose a argumentos como que «actuaba como un robot» siguiendo las instrucciones de Albertina Táboas, en quien descargó la mayor parte de la responsabilidad.

La segunda procesada alegó en las preguntas en el juicio no recordar nada a causa de la medicación diaria por su esclerorsis múltiple.

La Fiscalía como la acusación particular reiteraron que las dos mujeres sean condenadas a veinte años de prisión por un delito de asesinato, además de indemizaciones económicas para los dos hijos.

 

MODIFICÓ EL TESTAMENTO

 

Semanas antes de los hechos, el anciano modificó su testamento, que en principio beneficiaba a sus dos hijos, y lo puso a nombre de una de las mujeres, Albertina Táboas, enfemera de profesión, ya conocía al hombre, al haberlo atendido en la Clínica Domínguez de Pontevedra.

Lo presionaron de tal modo que el anciano accedió a acudir a la notaría de Sanxenxo y modificar la escritura, con el compromiso de que una de ellas conviviría con él para prestarle todo tipo de servicios domésticos.

Pocos días después, de vuelta ambas de una discoteca, y de acuerdo con el relato del fiscal, lo sacaron de casa de madrugada hasta un callejón y lo agredieron a golpes con una cazuela, una piedra y el propio bastón del hombre, lo que le provocó, entre otras lesiones, rotura de cráneo.

 

FALSO ROBO

 

Con el hombre moribundo, accedieron a la vivienda para revolver por completo la casa y dar la impresión de que se había tratado de un robo con violencia.

Al poco de iniciarse las investigaciones policiales, y en un registro domiciliario en el domicilio de la enfermera aparecieron varios electrodomésticos del supuesto robo. A partir de ahí se formalizó la acusación y las dos confesaron el crimen, que tenía como objetivo hacerse con la herencia y repartirla entre ambas.

Desde entonces han permanecido en prisión.

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