Sánchez y Puigdemont apuestan por el díalogo pese a sus diferencias

Sánchez-Puigdemont_Generalitat Cataluña

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, escenificaron ayer el inicio del «deshielo» en las relaciones en una reunión en que, sin embargo, constataron sus diferencias sobre la idoneidad de un referéndum en Cataluña. Tras el encuentro, que se celebró a instancias del líder del PSOE, Sánchez dijo que se había abierto una «etapa de deshielo entre España y Cataluña» e hizo un llamamiento al diálogo aunque rechazó la hoja de ruta independentista, que tildó de «ilegal y unilateral». «Puigdemont quiere votar para romper, nosotros lo contrario: acordar y luego votar. Queremos que la sociedad catalana vote primero la Constitución, luego la relación de Cataluña con el Estado español», aseguró. Sánchez ofreció al presidente catalán diálogo para «hablar de todo», pero «siempre dentro de la Constitución», y abogó por la «reactivación» de la comisión bilateral Estado-Generalitat.

Por su parte, la consejera de Presidencia, Neus Munté, agradeció «el gesto» de Sánchez al solicitar un encuentro que crea «un marco de diálogo para normalizar las relaciones» entre el Govern y el Estado. «Hay voluntad de hablar y de establecer sinergias de diálogo, que son positivas y que hemos echado en falta en los últimos años», añadió. Munté reiteró que la hoja de ruta «se mantiene inalterable» ya que, dijo, «es legal, legítima y validada en las urnas».

El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, expresó sus dudas sobre si Sánchez había aprovechado la reunión para negociar «cosas inconfesables» con fuerzas independentistas en «una segunda vuelta de contacto». El portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta, se mostró «de acuerdo» en negociar «cualquier cosa», pero «dentro de la legalidad».

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