Diferencias salariales

No sé si será por aquello de la costumbre. Pero da la impresión que los clásicos semáforos con la figura del hombre varón dispuesto a cruzar la calle son gráficamente más expresivos que las señales luminosas paritarias estrenadas estos días en algunas ciudades con ocasión del Día internacional de la mujer. Resulta, sin embargo, curioso que ello no se haya llevado a cabo antes porque el motivo venía y viene como anillo al dedo para mejor visualizar las políticas de igualdad y contra la discriminación.
Esta efeméride, que oficialmente se celebra en todo el mundo desde 1975, es ocasión para de forma especial reivindicar los derechos de la mujer trabajadora, aunque no sólo. Y no suelen faltar proclamas un tanto alarmistas sobre la situación de la mujer en el mercado laboral, apoyadas muchas en cuestionadas estadísticas internacionales, como en ocasiones Eurostat.

Ya va siendo, por ejemplo, lugar común que en nuestro país las mujeres ganan un 20 por ciento menos que los varones a pesar de de desempeñar las mismas tareas. Si esta fuese la situación real, estaríamos ante un escenario intolerable. Pero se trata de una afirmación que requiere sus debidas puntualizaciones.

En este sentido, un reciente estudio del think tank Civismo invoca que, de media, los hombres trabajan más horas. Y así, de acuerdo con la Muestra continua de vidas laborales, que cruza datos de la Seguridad Social y Hacienda, se comprueba que los hombres completan anualmente unas 2.334 horas de trabajo frente a las 1.889 de las mujeres, un diferencial del 23,6 por ciento. Y si se trabajan más horas, la conclusión es evidente. Además, el peso del empleo parcial apenas alcanza el 4 por ciento entre los hombres frente al 26 por ciento de las mujeres.

Por otro lado, hay que explicar que los datos de sueldo medio no comparan a profesionales con el mismo puesto de trabajo, sino que se refieren al conjunto de los ocupados, sin hacer distinciones ni desagregar la muestra para ajustarla según tarea desempeñada.

Civismo considera también que, cuando se plantea la brecha salarial entre hombres y mujeres, conviene desglosar los datos para ajustarlos según franja de edad. Haciendo esta corrección, se ve que el diferencial cae notablemente en las generaciones más jóvenes: 26 por ciento entre profesionales de más de 55 años frente a 12 por ciento para trabajadores de 25 a 34 años. De hecho, si se analiza la situación entre las jóvenes, encontramos que la controvertida grieta en cuestión en España es más baja que la de países nórdicos como Finlandia o Dinamarca.

El documento en cuestión destaca finalmente que la cuota de empleo femenino sobre el total de la población ocupada es en nuestro país del 46 por ciento. Porcentaje idéntico a la media europea e indicativo de que, a pesar de la crisis, persiste una clara tendencia de feminización del mercado de trabajo.

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