Degenerando

ES probable que la nueva política acabe con la fiesta de los toros, pero siempre nos quedarán las frases ingeniosas y sentencias dichas por algunos toreros. Una de esas sentencias la dejó Juan Belmonte aquella tarde que fue a la Maestranza con un amigo y el presidente, que también era el gobernador civil, le colmó de atenciones toda la tarde.

Acabada la lidia, el amigo preguntó a qué se debía el trato singular del presidente y el torero le contestó: “Es que fue picador mío”. Más sorprendido aún, el amigo volvió a preguntar: “¿Y cómo ha llegado de simple picador a presidente y gobernador?”. Entonces Belmonte sentenció: “Pues ya ves, degenerando”. Intuyo que esta sentencia explica mucho de lo que ocurre ahora en el país y sobran ejemplos.

Episodio de los titiriteros. ¿Cómo se explica que el ayuntamiento de Madrid contrate un espectáculo tan zafio, tan irrespetuoso y tan ofensivo -“¡para divertir a los niños!”- en el que se apuñala a un policía, se viola a una bruja, aparece un juez ahorcado y se ejercen actos de violencia con un crucifijo? Degenerando.

Memoria histórica. ¿Cómo los nietos de los que hicieron la guerra en uno y otro bando reabren ahora las heridas que habían suturado sus abuelos, que firmaron la paz en pro de la concordia y convivencia entre todos los españoles? Degenerando.

Corrupción en el PP. Después de que el presidente del partido dijera “esto se acabó y aquí no se pasa ni una”, ¿cómo explica el blindaje de la ex alcaldesa de Valencia en el Senado cuando por acción u omisión tiene responsabilidad en la actuación escandalosa de sus concejales investigados? Degenerando.

Corrupción en el PSOE. El líder socialista demoniza al PP por la corrupción y tiene razón, pero ¿cómo no se acuerda y hace autocrítica del fraude multimillonario que envuelve a su partido en los ERE y en los cursos de formación en Andalucía? Degenerando.

Puertas giratorias, ¿Cómo puede decir Pedro Sánchez que los dos casos que le estallan en plena negociación para la investidura -Trinidad Jiménez en Telefónica y Elena Salgado en Nueva Pescanova- no son “casos equiparables” con los de los populares? Degenerando.

Es la acertada sentencia del torero, aplicable a muchos más casos. La degeneración que prolifera en la política y en la vida nacional es consecuencia de la ignorancia y de la confusión mental, de la carencia de principios éticos y de la pérdida de valores cívicos. Ahí estamos y hasta ahí hemos llegado degenerando.

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