La prensa analiza la dimisión de Aguirre

EL PAÍS: TRAS LA DIMISIÓN DE AGUIRRE, RAJOY TIENE MÁS DIFÍCIL SOSTENERSE

Esperanza Aguirre tiene buenas razones para asumir responsabilidades. La pregunta no es cuánto más podía aguantar la mujer fuerte, sino cómo no había dimitido antes. Es abusivo que las autoridades o dirigentes afectados por investigaciones sobre corrupción traten de sostenerse contra viento y marea. El político responde ante los electores, no solo ante los jueces, por lo que es suicida que los sospechosos de corrupción se refugien en los recovecos legales para sostenerse en la política. Por desgracia para Mariano Rajoy, había corrupción (presuntamente) en la organización central de su partido y la había en la organización madrileña. El PP permanece bloqueado por Rajoy, que dio orden de frenar todos los congresos regionales y de supeditarlos al congreso nacional, aplazado sine die. En estas condiciones, parece imposible que otro partido facilite la reelección de Rajoy como presidente del Gobierno. Cuanto antes lo entienda, menos complicado será formar otro Ejecutivo.

ELMUNDO: AGUIRRE MARCA EL CAMINO A RAJOY PARA RENOVAR EL PP

La renuncia de Aguirre señala el camino para la profunda regeneración que necesita el PP. Su salida fija un listón elevado en su partido y agrava la situación de Rajoy. La crisis interna ahora mismo en el PP es una crisis de liderazgo porque el estallido de la corrupción en Valencia y en Madrid le llega a Rajoy cuando empieza a cundir el cuestionamiento interno sobre su idoneidad como candidato ante un eventual adelanto electoral. Extrapolando a Rajoy el rasero que ayer Aguirre se aplicó a sí misma, el presidente del PP debería dar un paso atrás para facilitar un acuerdo de amplia base entre PP, PSOE y Ciudadanos. Es imprescindible que el presidente asuma que la corrupción en el PP es una corrosión sistémica que cercena el proyecto político del centroderecha. Rajoy no puede confundir que el PP fuera el partido más votado con un indulto a su tancredismo con la corrupción.

ABC: LA REGENERACIÓN DEL PP PASA POR RENUNCIAS COMO LA DE AGUIRRE

La exigencia ciudadana de los nuevos modos políticos pasa más por una ejemplaridad inexcusable que por la certeza, vía tribunales, de que no se ha incurrido en corrupción. El panorama del PP en Madrid o en Valencia ya no es digerible. Son precisos gestos, como el de Aguirre ayer, que no se basen siempre en lanzar balones fuera y justificar que la dirección del PP en esas comunidades ha sido traicionada por sinvergüenzas. Es inevitable que la dirección del PP se vea salpicada por la conducta inmoral de algunos de sus dirigentes provinciales del pasado Pero la regeneración pasa por sacrificios personales y, si es preciso, por dimisiones y renuncias como la de Esperanza Aguirre.

LA RAZÓN: AGUIRRE DEBE ENTREGAR TAMBIÉN SU ACTA DE CONCEJAL

Esperanza Aguirre ha dimitido de todos los cargos de su partido pero no ha renunciado a su acta de concejal, como si ambas responsabilidades pudieran deslindarse. Una vez más, pareciera que Aguirre pretendiera replegarse a sus cuarteles de invierno, pero manteniendo una cabeza de puente en la vida pública por si las circunstancias cambian. Una maniobra del mismo estilo de la que realizó ya en 2012. Es elogiable la asunción de la responsabilidad política por una clásica culpa in vigilando, pero para que esta sea completa, Aguirre debe entregar igualmente su acta de concejal y reconocer que una retirada honrosa y completa de la vida pública es el mejor servicio que puede hacer a su partido. Los mejores servicios a la sociedad muchas veces pasan por el abandono honorable de la política. Esperanza ha dado un paso, importante, pero aún le queda dar el otro: entregar el acta de concejal.

LA VANGUARDIA: AGUIRRE DIMITE Y ENVÍA UN DARDO ENVENENADO A RAJOY

La corrupción ha obligado a Esperanza Aguirre a tirar la toalla, pero su dimisión supone no sólo una nueva patata caliente para Mariano Rajoy sino también un dardo envenenado, porque le coloca en una situación cada vez más complicada, cuando no ha logrado tomar la iniciativa para intentar formar gobierno después de las elecciones, a pesar de haber encabezado la lista más votada. Al insistir en que las personas deben subordinarse al interés general, Aguirre abona la tesis cada vez más defendida por un sector de los nuevos jóvenes cargos de dirección del PP que defienden la necesidad de una renovación al frente del partido como única manera de afrontar su imprescindible regeneración. La renuncia de Aguirre es mucho más que la dimisión de una líder regional del PP.

EL PERIÓDICO: AGUIRRE NO DEJA LA POLÍTICA, SÓLO DA UN PASO ATRÁS

Esperanza Aguirre protagonizó ayer otro de los golpes de efecto que han caracterizado sus dilatados 30 años de dedicación política. Pero Aguirre no es política que dé puntada sin hilo en sus intervenciones públicas, y de ahí que esa apelación a la “responsabilidad política” tampoco pueda descartarse como un aviso de lo que debieran hacer otros. Pero la hasta ahora presidenta del PP madrileño no abandona la escena política sino que da un paso atrás, o al lado, y mantiene estratégicamente la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid, plaza que, conociendo sus anteriores espantadas y posteriores reapariciones, podría servirle de plataforma idónea para reconquistar el terreno que la corrupción está calcinando en las filas populares. Saltando del barco a tiempo, su regreso futuro podría encaminarla a tareas muy principales en el partido.

 

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