Aviso a navegantes

El escándalo provocado ha puesto el foco en la pancarta “Gora Alka-ETA” que los titiriteros contratados por el Ayuntamiento madrileño exhibieron en un una sesión del carnaval infantil y que ha dado, de momento, con sus huesos en la cárcel. Más en segundo término ha quedado el hecho de que el cartel de marras fuera el remate de una serie de episodios tales como una violación, la crucifixión de una monja y el ahorcamiento de un juez, que dejaría -supongo- con los ojos a cuadros a niños y, sobre todo, a los padres acompañantes.

La verdad es que el consistorio regido en teoría por Manuela Carmena, pero gobernado en realidad por los activistas de Podemos viene siendo una mina para revuelos sin cuento. Su capacidad para el disparate no tiene límite conocido.

Casi sin haber echado a andar, el preconizado concejal de Cultura, Guillermo Zapata, se tuvo que bajar del equipo de gobierno por unos viejos tuits en los que la línea entre el humor negro y el delito de ofensas estaba más que difusa. Siguieron los videos de la asaltacapillas y hoy portavoz municipal, Rita Maestre. Más reciente ha sido la desfeita de la cabalgata de Reyes. Y finalmente, esta programación para niños de tres a seis años de “La bruja y don Cristóbal. A cada cerdo le llega su san martín”, una obra de inspiración anarquista y libertaria.

La concejal de Cultura, Celia Mayer, ha tratado de cerrar la polémica al más puro estilo “casta”. Esto es, cesando a los de abajo; a los bien pagados eventuales que había contratado para elaborar la planificación cultural del carnaval. Pero ella, formada en el combate okupa y dedicada al derribo de monolitos y placas de escritores declarados sospechosos, sigue en el cargo.

Trascendiendo el incidente en sí, para muchos observadores la gravedad de esta última fechoría del equipo de gobierno madrileño, aupado al poder con los votos del Partido Socialista, debería servir a éste de reflexión en momentos, como los presentes, de pactos para la formación de un nuevo Gobierno. Los titiriteros no habían engañado a nadie. Los videos de sus obras en la web hablan por sí solos.
Pues bien: el que aun así se los contrate, pone de manifiesto el nivel del magma podemita, cuyo favor pretende Sánchez para llegar a la Moncloa. Él ha sido responsable de que hayan accedido al poder en numerosas alcaldías y comunidades autónomas. Y con ellos quiere seguir contando nada más y nada menos que para el gobierno de la nación.

En las últimas elecciones cinco millones de españoles votaron a Podemos y a sus hijuelas. Es de esperar que muchos de ellos salgan de la experiencia vacunados para varias décadas. Mientras tanto, habrá que aguantar con lo que hay.

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