Podemos queda en evidencia

Pedro Sánchez, el líder del PSOE, se ilusionó con formar Gobierno, pero está tropezando con la realidad: el PP se opone a todo lo que haga, Ciudadanos no quiere mojarse del todo si el PP no entra en el acuerdo y Podemos finge que desea un Gobierno de izquierdas pero en realidad lo que quiere es adelantarle al PSOE. El guión podría estar escrito: el PSOE acusará a Podemos de frustrar un gobierno del cambio y Podemos afeará la postura del PSOE de no favorecer un gobierno de izquierdas. Ahora bien, la táctica de Pablo Iglesias está cada vez más al descubierto y, lejos de servirle para manipular a los votantes socialistas a su favor, puede volvérsele en contra; incluso entre los suyos. Cada día que pasa es más evidente que lo único que quiere Podemos es desgastar al PSOE de cara a unas posibles elecciones anticipadas para hacerse con el espacio tradicional del Partido Socialista.

Con pacto o sin él, y con Gobierno ahora o tras unas nuevas elecciones, la solución, acaso la única realista, puede ser un gran pacto social y político –no solo entre partidos–, de manera que los costes de la crisis se repartan de la mejor manera posible, como había sucedido en los ya históricos Pactos de la Moncloa, que permitieron asentar la democracia en medio de una crisis económica. Son varios los economistas que abanderan ahora un programa de largo recorrido, capaz de crear un clima social y económico favorable a los cambios; por tanto, un programa de reformas equitativas, con coherencia y eficacia. Sería la mejor manera de lograr la sostenibilidad de las cuentas públicas y de crear empleo.

No basta con recortar, hay que crecer. El país necesita producir más (para que crezca el PIB y se cree empleo) y mejor (para ser competitivos y no tener que bajar los salarios). Se trata de rellenar el inmenso hueco que dejó la construcción y para ello hay alternativas, porque de lo que se trata es de hacer cosas concretas, como desarrollar y robotizar la industria, dar valor añadido a los productos españoles, industrializar los recursos forestales… Es así como se crea empleo, con la economía productiva, la única que se debe incentivar. El sector exterior e Internet son otras asignaturas pendientes. España tiene que exportar más, y para ello debería incentivar aquellas pymes que sean capaces de vender fuera y crear empleo aquí. Las empresas tienen que salir a vender fuera, pero los españoles deben tener derecho a trabajar en su país. También procede seguir de cerca Internet, un fenómeno que ya cambió la vida de la gente y que debe relanzar las empresas.
España no está para diálogos banales, encajonados entre el populismo y el tacticismo. El calado de sus problemas, sobre todo económicos, exige respuestas con profundidad. Nada distinto de lo que se hizo en otros momentos de su historia democrática ni de lo que ya hemos visto, por ejemplo, en Estados Unidos bajo el mandato de Barack Obama.

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