Los Pactos de La Moncloa

Se estima que los resultados de las elecciones generales que se acaban de celebrar apunta a que ha comenzado en España “la segunda Transición” que requiere un gran pacto de Estado para afrontar la situación en que se halla España a medio camino de la salida de la crisis y se apunta, como referente a considerar, lo que fueron los llamados “Pactos de la Moncloa”.

Nadie duda de que una de las herramientas esenciales que hicieron posible los objetivos de la llamada “Transición” fueron “Los Pactos de la Moncloa”. Es forzoso reconocerque los pactos fueron necesarios dada la grave crisis económica en que se hallaba sumida España en 1977. Todavía se arrastraban las consecuencias de la crisis del petróleo de 1973, de modo que el creciente precio del crudo, a partir de 1975, bloqueaba el crecimiento de la economía española, con una inflación que rondaba el 20% y que llegó a un punto máximo de un 47%. El paro alcanzaba el 10 por ciento, algo desconocido hasta entonces y la competitividad con respecto a otros países era escasa. La industria estaba resintiéndose de la crisis vinculada a su atraso tecnológico en aquel momento.
Entre los días 8 y 21 de octubre de 1977, se reunieron en el Palacio de la Moncloa, de Madrid, el presidente y miembros del Gobierno con los representantes de los grupos parlamentarios del Congreso. El consenso alcanzado en el curso de las sesiones de trabajo generó a un amplio acuerdo asumido por la patronal y CC.OO.

Las reformas tuvieron cuatro ejes:
Económica, laboral, política y tributaria. El 27 de octubre de 1977 se alcanzó un acuerdo sobre “Actuación jurídica y política”. Los firmantes fueron finalmente Adolfo Suárez en nombre del gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo (por UCD), Felipe González (por el Partido Socialista Obrero Español), Santiago Carrillo (por el Partido Comunista de España), Enrique Tierno Galván (por el Partido Socialista Popular), Josep Maria Triginer (por el Partido Socialista de Cataluña), Joan Reventós (por Convergencia Socialista de Cataluña), Juan Ajuriaguerra (por el Partido Nacionalista Vasco) y Miquel Roca (por Convergència i Unió). Manuel Fraga (por Alianza Popular) no suscribió el acuerdo político, pero sí el económico.

¿Sería hoy posible un acuerdo semejante?
Con independencia de que, desde el punto de vista económico, los Pactos de la Moncloa fueron absolutamente necesarios para superar la grave crisis económica en que se encontraba España a comienzos de 1977, es innegable que tuvieron una enorme trascendencia política, en cuanto allanaron el camino para conseguir los objetivos de transformación del Franquismo en un régimen formalmente democrático.
La revista “Psicología Política” recuperó valiosos documentos y reflexiones acerca de este periodo de la historia. En este sentido, resulta de enorme valor testimonial y documental la reproducción de debate llevado a cabo dentro del prestigioso programa de televisión “La Clave”, en que diversos y destacados actores de la escena política valoraban en perspectiva la llamada “Transición”, con especial parada en “Los Pactos de la Moncloa”. El trabajo de referencia alude a las reflexiones que, desde la perspectiva del tiempo, se hacen sobre aquel proceso de transición, precisamente oportuno en días como los nuestros, donde se aborda la necesidad de reformas constitucionales y se valoran el significado y alcance de la forma en que se realizó la transición hacia la democracia.

El debate “500 Claves de la transición” (noviembre 1992) del programa, dirigido por J.L.Balbín, en Antena3 a juicio de la revista, reflejaba una buena parte del debate político existente en la vida política española, tanto por parte de políticos como de profesionales de las Ciencias Sociales y de los propios ciudadanos. A ello se añadía el que los participantes en el debate habían sido protagonistas, más o menos directos y activos, de aquellos momentos iniciales de la transición española. Con este motivo, la citada publicación realizó una transcripción del referido debate, de enorme valor por el papel que sus intervinientes jugaron en el asunto tratado, varios de los cuales, lamentablemente han desaparecido; pero que en aquel momento representaban de manera fidedigna un amplio abanico sociológico y político, representativo de la sociedad española.

Las elecciones del domingo han dibujado un nuevo mapa y señalado un tiempo nuevo para la sociedad española. Pero hay algunas lecciones y experiencias del pasado que podrían ayudar en la reflexión inteligente, cuando los ciudadanos han hablado y el mapa político añade nuevas sensibilidades y aparecen nuevas alternativas que reclaman cambios de rumbo y e incluso de concepción sobre los viejos clichés ya gastados.

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