Sánchez acusa a Rajoy de «no ser decente» y recibe la respuesta de «mezquino y ruín»

El jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder del PSOE, Pedro Sánchez, protagonizaron anoche, a seis días de las elecciones generales, un bronco debate, en el que cruzaron descalificaciones a cuenta de la corrupción. Durante los primeros compases del cara a cara, Sánchez recordó al presidente en varios momentos los casos de corrupción en el PP, fundamentalmente el referido al extesorero del partido Luis Bárcenas, pero fue en el tercer bloque del debate cuando el enfrentamiento alcanzó su punto álgido en el momento en que Sánchez reprochó a Rajoy que no hubiera dimitido cuando surgió este asunto y conocerse el SMS que envío a Bárcenas, y le acusó de no ser «una persona decente». «Hasta aquí hemos llegado, eso no se lo voy a aceptar», replicó indignado Rajoy, que tachó a Sánchez de «ruin, mezquino, miserable y deleznable».

Durante el debate sólo coincidieron cuando trataron del terrorismo yihadista, que calificaron como uno de los principales problemas de futuro que tiene España. Los dos dirigentes comenzaron sus intervenciones en este apartado manifestando su «reconocimiento» a los dos agentes de la Policía Nacional asesinados en Kabul.

 

LA GESTIÓN ECONÓMICA

El presidente del Gobierno arrancó su intervención en el debate asegurando que su «principal objetivo» para la próxima legislatura es crear dos millones de empleos para conseguir lograr los veinte millones de puestos de trabajo dentro de cuatro años. Rajoy centró sus intervenciones en la recuperación económica y en la necesidad de mantener la misma senda durante los próximos cuatro años, y recordó en qué condiciones cogió la riendas del país tras las elecciones de 2011, con una España «al borde del rescate». El candidato del PP hizo hincapié en que ya nadie habla de la quiebra de nuestro país, y subrayó que es el que más crece de la Unión Europea.

Por su parte, Sánchez, comenzó el cara a cara reprochando a Rajoy su ausencia de otros debates electorales durante la campaña. El líder socialista repasó algunos de los problemas que, a su juicio, sufre España, como «la falta oportunidades, la desigualdad o la falta de confianza en las instituciones y la corrupción», además del «desafío a la convivencia en Cataluña». Para estos «desafíos», aseguró que el PSOE tiene «una propuesta y una respuesta». El candidato socialista acusó a Rajoy de haber «recortado todo menos la corrupción en su partido», que concretó en la reducción del presupuesto contra la violencia machista, en convertir el derecho a la dependencia en una «limosna» y en recortar el derecho de las mujeres a decidir cuándo ser madres. Rajoy recriminó a Sánchez esta última afirmación, que calificó de «intolerable» y por la que le exigió explicaciones. El presidente del Gobierno acusó al líder del PSOE de pintar una España «tenebrosa» para ocultar la herencia que dejó el Gobierno socialista.

 

RESCATE FINANCIERO A BANKIA

Rajoy y Sánchez se enfrentaron durante el debate por el rescate financiero a Bankia. El líder socialista acusó al candidato popular de haber mentido al negar el rescate, mientras que éste dijo que ha «salvado el sector financiero español que habían dejado al borde de la quiebra». Rajoy denunció que el problema del sector bancario fue el anterior Ejecutivo, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, que autorizó determinada fusiones bancarias, así como la falta de control de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y del Banco de España. «No hay ningún país del mundo que deje hundir su sector financiero», resaltó Rajoy.

Por otro lado, Sánchez reprochó a Rajoy las «demoledoras» consecuencias de la reforma laboral promovida por el Gobierno del PP y censuró que en estos cuatro años se haya dedicado a subir los impuestos a los trabajadores mientras «amnistiaba» al expresidente de Bankia Rodrigo Rato. Sánchez puso en cuestión «el supuesto milagro económico», que consideró se debe a los «vientos favorables» del exterior.

El dirigente socialista aseguró que el PP «va a recortar a la mitad las pensiones de los jubilados», mientras que Rajoy recordó que fue el PSOE quien congeló las pensiones y que se encontraron con dos millones menos de cotizantes.

En otro apartado, Rajoy tildó de «eslogan» la reforma constitucional que plantea el PSOE. Por su parte, Sánchez afirmó que la solución para Cataluña pasa por actualizar el marco de convivencia y no por el «inmovilismo, ni el rupturismo».

Para concluir el debate, Rajoy apeló a la «estabilidad, la seguridad y la certidumbre» que garantiza el PP para evitar un Parlamento en el que sea «imposible» la gobernabilidad. Mientras, Sánchez recalcó que su partido es «la única opción» para reunir a todos los españoles e impulsar el cambio político que necesita el país.

Rajoy criticó tras el debate la «mezquindad» de Sánchez, quien afirmó que dijo «lo que piensan millones de españoles»
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, insistió anoche, tras el debate, en defender su honestidad y en que no va a aceptar descalificaciones personales como la lanzada por el líder del PSOE, Pedro Sánchez, un político del que criticó su «mezquindad» y del que dijo que no da la talla. Rajoy aseguró que su intención en el debate era explicar su gestión y lo que quiere hacer en el futuro, pero se quejó de que Sánchez «iba a otras cosas».

Por su parte, Sánchez confesó sentirse «satisfecho» por su intervención en el cara a cara y justificó el rifirrafe sobre la corrupción en que lo que hizo fue «decir lo que piensan millones de españoles». En su opinión, los ciudadanos querían «escuchar la posición sobre la corrupción, que es el segundo problema en las encuestas».

Desde el PP, el vicesecretario general de Comunicación, Pablo Casado, definió a Sánchez como un «luchador noqueado», en un PSOE que, en su opinión, «se va a ir a manos de Susana Díaz». El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, señaló que no vio a Sánchez «con hechuras de presidente del Gobierno».

Fuentes próximas a Sánchez, citadas por las distintas agencias, consideraron que el líder socialista «ganó» el debate, y que lo hizo «con firmeza, seguridad, propuestas y datos».

 

RIVERA E IGLESIAS VEN EL «FIN DEL BIPARTIDISMO»

Los candidatos de Ciudadanos y Podemos, Albert Rivera y Pablo Iglesias, respectivamente, coincidieron ayer en que el cara a cara entre Rajoy y Sánchez demostró «el fin del bipartidismo» y el comienzo de una nueva etapa en la que España y sus ciudadanos «merecen algo mejor». Rivera e Iglesias participaron en una tertulia en La Sexta tras el debate. «Hemos visto un epílogo, el final de una época», resumió Iglesias antes de que Rivera insistiera en que «España se merece más». Para el candidato de Ciudadanos, España no se merece un debate «en el barro» y del «y tú más, y del insulto». Por su parte, Iglesias definió el debate como «una bajada al fango».

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