La afgana Nadia Ghulam advierte que «cada día mueren inocentes» en su país

La afgana Nadia Ghulam_Santiago   La afgana Nadia Ghulam, que se hizo pasar por hombre cuando era una niña de 11 años después de que una bomba ‘made in USA’ destrozase su casa durante la guerra civil, ha advertido de que «cada día mueren inocentes» en su país como consecuencia de los bombardeos y ha manifestado que uno de los problemas de su país es que «ha nacido en guerra y vive en guerra», al tiempo que ha avisado de que su pueblo «tiene hambre de educación».

Nadia Ghulam ha participado en una conferencia en la capital gallega dentro del programa Xunt@s Facemos Compostela, que organizó el Ayuntamiento de Santiago y la Asamblea de Cooperación por la Paz. Su historia está contada en el libro ‘El secreto de mi turbante’.

En declaraciones a Europa Press previas a la conferencia, y a raíz del atentado junto a la embajada española de Kabul del pasado viernes, ha manifestado que es «muy triste escuchar que alguien murió injustamente», pero ha advertido de que «eso es lo que está pasando cada día» en su país.

«Cada día hay atentados suicidas que matan gente que no tiene nada que ver con la guerra y con la violencia, como este pasado en la embajada, porque la gente de la embajada no estaba en guerra como los militares, sino para trabajar para afganos», ha manifestado.

Sin embargo, ha puesto el acento en que, en Afganistán, «cada día muere mucha gente inocente que no tiene nada que ver con la guerra». «Lo que pasa es que en los medios no hablan mucho de este tema, hablan como del pasado atentado de París, pero no al día siguiente como niños sirios murieron a causa de cuatro ignorantes que han hecho daño en París», ha recalcado.

Nadia Ghulam ha advertido de que «muchas veces no sabemos que la violencia trae violencia». «Si somos justos, si nos importa la vida de las personas y los derechos humanos, se tiene que hablar de las dos cosas», ha enfatizado.

«HABRE DE EDUCACIÓN»

Durante la conferencia, que se ha prolongado hasta casi la hora y media tras abrir un turno de preguntas, ha explicado que «los afganos tienen hambre de educación, de aprender», porque «tienen claro que va a ayudar a reconstruir» el país.

Al respecto, Naida Ghulam, que con 21 viajó a España donde ha estudiado y donde se ha sometido a operaciones quirúrgicas que le han permitido reconstruir su rostro destrozado por la guerra, ha pedido ayuda psicológica y educación para su país, en oposición a las «armas», convencida de que sólo así se puede acabar con el 70 por ciento de analfabetismo y evitar la guerra.

En su intervención, ha apelado a «no hacer diferencia entre refugiados y las diferentes personas que vienen» a Europa y que son considerados emigrantes.  Así, ha diferenciado entre la «solidaridad», que pueden ejercer las personas, de la «responsabilidad» que tienen los gobiernos con su situación, ya que las bombas están «fabricadas» en sus países, que fueron proporcionadas para el conflicto de su país.

Nadia Ghulam ha apuntado que muchas veces le preguntan qué pueden hacer por su país. «Si no hubiese tantas fábricas de armas y coacciones, en Afganistán no habría bombas», responde ella, según ha explicado, para abundar que con estas armas «mueren niños que no tienen nada que ver con la guerra».

FÁBRICA DE ARMAS

La joven afgana ha explicado que, «primero los rusos, y luego los americanos» han ido a su país y ha contado como ahora, tras la guerra, no quedan «fábricas» en las que conseguir un trabajo para «ayudar» a la familia a salir adelante, como ella hizo con 11 años cuando se puso la ropa de chico para ir a trabajar.

Ahora, dijo, las dificultades para salir adelante empujan a mucha gente a la lucha, porque con los militares «no te piden currículo ni te preguntan por tus condiciones de salud». «Les da igual a donde disparas, lo importante es que dispares», ha remarcado.

Tras recordar que ella vivía en una casa construida por su padre con «esfuerzo» y que eran «felices», antes de la guerra que la llevó junto a su familia a un campo de refugiados en el desierto donde no sabían ni montar las tiendas que la ONU les enviaba y donde se acabaron «comiendo» el bosque, ha remarcado que su pueblo necesita «ayuda psicológica».

Se ha referido a que ella misma, después de nueve años, todavía precisa este apoyo para controlar sus emociones para preguntar, retóricamente, cómo se puede esperar que el pueblo afgano lo haga habiendo nacido y vivido en guerra. «¡Sólo les falta que les des un arma en sus manos!», ha evidenciado para denunciar la situación.

«Si han nacido en guerra y mueren en guerra, no saben otra cosa», ha puesto el acento, para explicar situaciones de su país. Frente a «armas», ha dicho, «lo que necesitan son psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales». «Nosotros tenemos muchas ganas de aprender», ha sentenciado Nadia Ghulam, quien en su intervención también ha recordado las manifestaciones de ‘No a la Guerra’, con las que sintió que «no estaba sola».

En el coloquio, ha sido preguntada por el componente religioso del que se acusa desde occidente a los atentados suicidas y al terrorismo. En este sentido, ha enfatizado que «la religión no tiene nada que ver con el petróleo ni la situación geográfica» de su país, que está «en el corazón de Asia».

Así, ha puesto de manifiesto que las verdaderas razones de los conflictos que asolan Afganistán están vinculadas con la riqueza mineral, el gas y con su situación geográfica estratégica.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar