El alcalde socialista de Becerreá vota de nuevo con el PP en la Diputación de Lugo

Manuel Martínez_alcalde de Becerreá_PSdeG-PSOE   El alcalde de Becerreá, Manuel Martínez, asignado desde este martes al grupo de no adscritos en la Diputación de Lugo, ha secundado una iniciativa del PP para reforzar las competencias del pleno provincial frente a la junta de gobierno que llevaba aparejada una petición de modificación de las condiciones de trabajo de los diputados que no forman parte de ninguna de las fuerzas representadas en la institución.

La sesión plenaria comenzó con una intervención de Martínez, quien, expulsado de forma cautelar del PSOE, manifestó su «estupor» tras haber visto en los medios de comunicación que se le considera «un tránsfuga». «Si soy tránsfuga no hay problema ninguno y lo voy a asumir; pero desde la educación del pleno, entre diputados, que se retire esa palabra y se especifique lo que soy: un diputado no adscrito», reclamó.

Anticipándose al punto en el que se debatiría su expulsión del grupo del PSOE, pidió «rigor y coherencia» al presidente de la Diputación de Lugo, el socialista Darío Campos, al que también demandó que le aclarase su situación. «Y que esas declaraciones no se vuelvan a repetir», exigió, a lo que Campos le espetó que hasta el punto 15 –en el que se decidió su salida– seguía siendo «diputado del Grupo Socialista».

A continuación, en el debate de la petición del PP de reforzar las competencias del pleno –donde el bipartito de PSOE y BNG no tiene mayoría– en detrimento de la junta de gobierno, Martínez logró introducir una enmienda para modificar las condiciones de trabajo de los diputados no adscritos. «Que no tránsfugas, como dicen algunos sin rigor», puntualizó.

En este sentido, el regidor de Becerreá argumentó que él trabaja «desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la tarde todos los días» para pedir que se le «faciliten medios y recursos» para desarrollar su labor. Así, requirió «un local para dar ruedas de prensa» y previno contra las «serias dificultades» con que se puede encontrar «para acceder a la documentación».

«LA REALIDAD SUPERA LA FICCIÓN»

Es por ello que la portavoz del PP en la Diputación de Lugo, Elena Candia, aceptó su enmienda, no sin preguntar si «los portavoces del BNG y del PSOE siguen diciendo que aquí no pasa nada, que todo sigue igual» y que conforman «un gobierno unido». «La realidad siempre va a superar la ficción», advirtió.

Ante esto, el representante del PSOE en el pleno provincial, Álvaro Santos, afeó a Candia que lleve al pleno «una moción de Manolo Martínez» en lugar de iniciativas «por el interés de los ciudadanos de la provincia». Además, Xosé Ferreiro (BNG) apeló a que toda modificación del reglamento de la diputación se haga «desde el consenso».

«Lo mejor que podía hacer, si piensa en el bien de la provincia, es que nos sentáramos los tres grupos políticos más el diputado no adscrito a hablar de un nuevo reglamento», defendió el nacionalista ante Candia, no sin recordarle que si pretendía ese cambio lo podía haber impulsado durante sus cuatro meses al frente de la institución. «El gobierno tiene 12 diputados, igual que tenía usted cuando gobernaba», sentenció.

AUSENCIA DEL PLENO

Tras el debate de este asunto, aprobado con los 12 votos del PP más la papeleta de Martínez, Darío Campos se vio obligado a ejercer su voto de calidad para que una moción del BNG que pedía derogar la subida del canon de Sogama saliese adelante.

En la medida en que el de Becerreá ya había anunciado que no apoyaría las iniciativas de los nacionalistas por vetar su presencia en la junta de gobierno, decidió ausentarse del salón de plenos durante la votación.

En el exterior, se reafirmó en que «nunca» va a apoyar una iniciativa del Bloque. «Como dijo alguna diputada del PSOE, esto es bidireccional, y si ellos no me quieren a mí, yo no los quiero a ellos», resolvió Martínez; quien, no obstante, apoyó que la subida del canon es «desmesurada» y «presuntamente irregular».

«Quisiera agradecerles (a los nacionalistas) que presentaran esta moción, pero en estos momentos no los necesitamos. Los necesitábamos al principio, cuando ayuntamientos como Allariz, simbólicos en esta lucha, nos abandonaron, y el único que queda es A Pobra do Brollón [de los gobernados por el BNG]. El ayuntamiento de Becerreá del que soy alcalde no necesita que el Bloque lo defienda», zanjó.

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