Dimite Alvariño, presidente de los empresarios gallegos

Alvariño pesidente da CEG_Confederación de Empresarios de Galicia

El hasta ahora presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), José Manuel Fernández Alvariño, ha dejado vacante la presidencia de la patronal, de forma que ahora una junta conformada por los vicepresidentes de la entidad será la que gobierne el órgano de representación de los empresarios gallegos hasta las elecciones, que se celebrarán el 15 de enero.

Esa junta está compuesta por los vicepresidentes de la CEG, que son a su vez los presidentes de las confederaciones provinciales (Antonio Fontenla por A Coruña, Jorge Cebreiros por Pontevedra, José Manuel Pérez Canal por Ourense y Jaime López, secretario en Lugo, cuyo organigrama carece de la figura de presidente).

Al frente de la misma estará Fontenla, por antigüedad. El presidente de los empresarios coruñeses, rival histórico de Alvariño, al que venció en los comicios para liderar la patronal gallega en 2001 y en 2009, estuvo al mando de la CEG durante 12 años, pero este martes ha ratificado su decisión de no presentarse como candidato.

Lo mismo comunicó Fernández Alvariño previamente al comité ejecutivo, convocado para las 11,00 horas con el objetivo de aprobar el calendario electoral por él propuesto, y en donde, conforme al artículo 28 de los estatutos de la CEG, ha cedido la gestión de la entidad a la junta de vicepresidentes.

«NO PINTO NADA»

«Les he trasladado que no me voy a presentar a las elecciones; por tanto, alguna gente ya quedará más tranquila», ha declarado el empresario vigués a la salida de la sede de la patronal, donde le esperaban los periodistas, minutos antes de las 12,00 horas, cuando en su interior todavía quedaba reunida la junta directiva .

«He encomendado al secretario general y al comité ejecutivo todo el proceso electoral y la gobernabilidad», ha explicado, antes de asegurar que esta decisión supone «una especie de delegación» de funciones, ya que él en este momento prefiere «estar ajeno» y «al margen» del proceso. «No pinto nada, si me fuera a presentar (…) Ahora ya son ellos», ha asegurado, en declaraciones a Europa Press.

NO SE HABLÓ DE LAS CUENTAS

Ni en el comité ejecutivo ni en la junta directiva se ha abordado la situación de las cuentas de la CEG, motivo por el cual en los últimos meses creció el malestar en el seno de la entidad, al entender determinados sectores que Alvariño adjudicó contratos a empresas afines.

De hecho, en la junta directiva se ratificó la aprobación del calendario electoral, que marca de plazo desde esta misma jornada y hasta siete días antes de la cita con las urnas la posibilidad de presentar candidaturas.

«Verdaderamente no se tocó ese tema. Ahora la junta de vicepresidentes tenemos una labor importante que hacer en la normalidad y en que pase el proceso electoral con la mayor normalidad posible, que haya afluencia de candidatos», ha explicado Fontenla, por su parte, en declaraciones a los medios de comunicación.

«UNANIMIDAD TOTAL»

Fontenla ha destacado que hubo «unanimidad total» en la junta, donde además de los presidentes de las provinciales se encuentran representadas las organizaciones sectoriales, en su práctica totalidad críticas con la gestión de Alvariño.

Además, el empresario coruñés ha indicado que a Alvariño «se le ha agradecido los servicios prestados». Al respecto, el hasta hoy presidente de la CEG ha valorado que se le hiciese ese «agradecimiento» por su «postura de caballerosidad». «Podría seguir ‘fedellando’, pero por encima de Alvariño está la confederación de empresarios de Galicia», ha apostillado.

NO DIMITIÓ

A la pregunta de si Alvariño dimitió, Antonio Fontenla ha respondido que lo que hizo fue declarar «vacante el puesto». «Dejó la presidencia y además manifestó que no se va a presentar a presidente», ha señalado.

Por su parte, fuentes de la Secretaría General de la CEG –que ocupa Fausto Santamarina– han sostenido que el artículo 28 de los estatutos recoge que «estando vacante la presidencia, por ausencia o por dimisión, se cederá la gestión a la junta de vicepresidentes», y subrayan que en este caso lo que ha sucedido es «por ausencia». «Formalmente no ha dimitido, sino que se ha declarado ausente», inciden.

Después de anunciar su determinación de convocar elecciones, a finales de octubre, debido a un contexto que Alvariño identificó como «obstruccionista», resaltó que no pensaba dimitir, y precisamente algunos sectores críticos con su mandato llamaron la atención sobre que no lo querría hacer, «por orgullo».

ASAMBLEA EL 27

Estos críticos sumaron 121 firmas para reclamar la celebración de una asamblea general, que querían que se desarrollase este viernes 27, con la finalidad de revocar a Alvariño de su puesto.

Sin embargo, tras el transcurso de los acontecimientos este martes, Fontenla ha afirmado que «la junta directiva consideró que esa asamblea que estaba pedida que lo mejor era no celebrarla». «Se le comunicará a todos los firmantes de la petición de asamblea la decisión que tomó la junta directiva», ha apuntado.

SIN CANDIDATOS POSTULADOS

Así las cosas, los empresarios gallegos, con un censo de 208 integrantes que deberán tener al día el pago de sus obligaciones, elegirán un nuevo representante el día 15 de enero, dos años antes de que culminase el mandato de Alvariño y sin candidatos postulados públicamente por el momento.

A las cuestiones de si prevén dar un paso al frente, ni Cebreiros (de la confederación de Pontevedra y próximo a Alvariño), ni Pérez Canal (de Ourense y que dejó la comisión de economía de la CEG en los últimos días), ni Jaime López (el secretario de Lugo) se han pronunciado.

De hecho, este último ha considerado que «no toca aquí», por el momento y el lugar, y Fontenla ha recalcado que es «un tema personal» y que cada uno es «libre de tomar la decisión que quiera».

FUTURO DE LA CEG

Para el futuro de la CEG, Alvariño, cuando abandonaba el edificio acompañado por Javier Garrido (de Aproín), ha deseado que sea «independiente económicamente» para representar a los empresarios de Galicia como ellos «lo merecen», y ha apostado por que se establezca la limitación de mandatos y que no se puedan compatibilizar dos cargos.

Por su parte, Fontenla ha abogado por «cumplir el objetivo de esta confederación, la representación de los empresarios, y que haya una normalidad absoluta». «Tengo que reconocer que las dos reuniones fueron muy gratas, sin ninguna voz discordante, un tono dentro de una perfecta normalidad», ha remachado.

 

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